HUMILLADO Y VOYEUR
En la literatura sobre las parejas cornudas es muy frecuente encontrar alusiones a que el marido se siente inferior al amante de su mujer, lo cual es relativamente lógico, ya que si ella lo ha elegido es por ser mejor en algo: mayor estatus social, poder económico, influencia, atractivo físico, forma de comportarse en la cama, etc. Y que este hombre superior desee a su esposa, valida su propio valor. Es una lógica de: "Si un hombre tan importante quiere lo que es mío, entonces lo que yo tengo es de un gran valor".
Para algunos hombres, la idea de ser "superado" o desplazado por alguien con más poder social genera una respuesta que está ligada, de una manera más o menos clara, con la sumisión. El sentimiento de inferioridad frente al "macho alfa" con el que folla nuestra mujer, se convierte en un motor erótico.
Existe un componente de orgullo indirecto en el marido, ya que en muchas ocasiones disfruta de la idea de que su círculo íntimo sepa, o sospeche, que su mujer tiene un novio o un amante. La transgresión de las normas sociales, el posible escándalo familiar, el peligro de que lo sepan en círculos que no conviene que lo conozcan, etc. añade un nivel de intensidad emocional que puede hacer que esta experiencia sea bastante satisfactoria. No se trata solo de sexo, sino que hay que añadir cómo la presencia del amante altera la jerarquía de poder en la relación de la pareja, transformando la inseguridad o la pérdida de control en una fuente de estimulación psicológica.
Hay casos en que, si el marido es un hombre con mucha responsabilidad de autoridad en su vida diaria, el someterse es una forma de liberación del estrés y de la presión social de ser siempre un "hombre importante".
Resumiendo: El marido siente placer al ver que su mujer es deseada por otros. Es una forma de validar su propio gusto: "Ella es tan atractiva que otros la quieren, pero al final es mi mujer". Pero a su vez eso hace que tenga un sentimiento de inferioridad.
En el mundo de las parejas cornudas es muy frecuente que se den los dos aspectos en un mismo hombre, ya que ambos se mezclan y se alimenten entre sí. No son excluyentes, sino que suelen ser dos caras de la misma moneda.
El marido puede sentir una excitación visual intensa al ver a su mujer follando y disfrutando mucho con otro, y esa misma imagen es la que le hace sentir "pequeño" o "superado" en comparación con el amante, pues él tiene la polla más pequeña, no sabe moverse tan bien como él, no es tan atractivo, etc. La combinación de ver el placer de ella y su propia vulnerabilidad crea un "cóctel" hormonal muy fuerte.
Muchos hombres disfrutan de la idea de que su mujer folle con alguien que ellos perciben como más fuerte, mejor dotado o más dominante. Verlo les excita, y sentirse inferiores en ese momento valida esa fantasía de poder.
En en la mayoría de los casos de este tipo de relaciones, la excitación visual (verla) y la excitación psicológica (sentirse inferior) van de la mano, potenciándose mutuamente para generar una experiencia sexual muy intensa para el marido cornudo.
Teniendo presente todo lo dicho hasta ahora, se entienden perfectamente todos los actos de humillación a los que se somete el marido cornudo, tanto por parte de su mujer, como del amante con el que folla. El marido chupa la polla del amante en un acto de sumisión y reconocimiento de la superioridad de él, a la vez que la pone más tiesa y dura y así su esposa disfruta más. Todas las humillaciones verbales que pueden hacer la esposa y el amante, responden al mismo esquema.





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