¿QUÉ PIENSA UN MARIDO CORNUDO CUANDO VE A SU MUJER COQUETEANDO CON OTRO?
Es muy probable que los maridos tradicionales se enfaden al ver a su esposa receptiva cuando un hombre está coqueteando con ella. Pero ¿qué siente un marido de una pareja cornuda cuando ve que un hombre coquetea con su esposa? Veamos lo que nos cuentan varios maridos cornudos.
En primer lugar, si un hombre está coqueteando con mi esposa, les doy suficiente espacio para permitir que fluya el proceso de coqueteo. Tengo muchos pensamientos cuando los hombres están coqueteando con mi mujer: espero que ella encuentre atractivo al hombre que se le ha acercado; quiero que al hombre le vaya bien coqueteando con ella; me pregunto si está bien dotado y sabe cómo usarlo; espero que el hombre tenga éxito en conseguir el número de teléfono de mi esposa; espero que el hombre prefiera salir y tener sexo con una mujer casada. Si el hombre es negro, eso es una ventaja adicional porque mi mujer rubia tiene preferencia por los hombres negros. Después de años de este estilo de vida, todavía amo la emoción de ver a los hombres que intentan ligar con ella. Si mi esposa se siente atraída por el hombre, me gusta mucho ver su lenguaje corporal, las expresiones faciales y en general el comportamiento coqueto y juguetón.
¡Disfruto viéndola hacer su magia! Y me imagino vívidamente como se pueden desarrollar las cosas, incluso si no van muy lejos por ese camino juntos. Eso es porque la he visto besar, lamer, chupar y follar a otros chicos y sé a dónde puede llegar en su coqueteo.
Para mí es una excitación. Si él está coqueteando con ella, probablemente yo tenga el sexo en mente y sé que lo más probable es que ella le haga una mamada si le cae bien y acepte su coqueteo. Esa es su forma de estrechar la mano cuando conoce a un hombre nuevo.
Me gusta mucho ver coquetear a mi esposa, sobre todo en la playa. Recuerdo una ocasión en que venía hacia mí, en una playa nudista, para vestirnos e irnos al hotel, cuando un joven inició una conversación con mi mujer desnuda. Mi esposa fue bastante receptiva con este hombre que tenía un cuerpo fuerte y musculoso con una polla y unas bolas muy aceptables. Mi mujer empezó a coquetear con él y estaban lo suficientemente cerca de mí como para poder escuchar fácilmente su conversación, que incluyó una buena cantidad de halagos mutuos sobre la belleza de su cuerpo. El chico nunca le preguntó nada sobre su marido, aunque ella llevaba el anillo de bodas, ni ella le dijo nada sobre que su marido estaba sentado cerca de ellos. Sin embargo, el chico le estaba diciendo lo sexy que la veía, y ella dejó caer que era madre de dos hijos, pero el flirteo continúo y se les veía como una pareja que liga entre sí. Entonces vi como este joven tenía una buena erección. Mi mujer también lo vio, y no fue nada tímida al mirar hacia abajo y comprobar como crecía. Él le pidió a mi esposa que se reunieran para tomar una copa y cenar en el restaurante del hotel frente al mar en el que se hospedaba, mi esposa sin dudarlo aceptó su invitación. Se abrazaron y besaron y luego se fue. Cuando el chico estaba lo suficientemente lejos, mi mujer se acercó a mí. Inmediatamente bromeé con ella sobre la obvia erección del chico. Mi esposa y yo estábamos sexualmente emocionados de que ella tuviera una cita para más tarde en el día. Cuando llegamos a la habitación del hotel, ella me recompensó con una mamada de alta energía por ser un gran marido comprensivo y complaciente.
Independientemente del entorno, si otro hombre coquetea con mi mujer y veo que ellos sacan sus teléfonos y se están dando sus números, ya lo considero un éxito erótico y sexual para mí y para mi esposa.
Si no pasa nada esa noche, me gusta que mi mujer me hable de él en el camino a casa y me diga qué es lo que le encontró atractivo y sexy. Pienso en cómo probablemente se mojará sus bragas. Cuando llegamos a casa, ruego que me permita darle placer oralmente. Me encanta cómo sabe ahí abajo, después de que un chico la haya hecho excitarse mucho.
Pero el coqueteo de una mujer que está en un club con su novio o marido, no solo gusta a estos, sino que también suele gustar al hombre que empieza a coquetear con ella y que, en numerosas ocasiones, termina entre sus piernas. Este es el testimonio de uno de esos hombres.
Hay parejas con las que enseguida me doy cuenta de que pueden ser, o son, una pareja cornuda. Hay parejas a las que me arrimo y, de forma que parezca accidental, me pongo a hablar con ellos. Muchas veces la mujer se relaciona conmigo, sonriendo y riendo mientras hablamos y su novio o marido se sienta en silencio, o se queda parado mirando al piso sin decir nada, o hace viajes al baño de hombres y tarda bastante en volver. Sé que ella se está excitando con nuestra conversación en tono pícaro y coqueta, y seguro que su marido también estará excitándose, ya que, de lo contrario, estaría poniendo excusas para marcharse o simplemente se irían bruscamente. Yo disfruto con este juego y a veces lo tomo como un desafío para intentar llevármela a la cama o que me haga una buena mamada o nos demos un buen sobo. Con este pícaro coqueteo sé que en realidad los estoy excitando y seduciendo a ambos, al marido y a la mujer. Decir ciertas cosas en nuestra conversación e incluso involucrar al esposo puede decirme hasta dónde puedo llegar. En ocasiones son los propios maridos los que me dicen que si quiero me puedo ir a la cama con su mujer, pero con la condición de que estén mirando mientras follamos.
En ocasiones me he preguntado si el resto de las personas que están en el local se dan cuenta de lo que está sucediendo con esa pareja mientras yo estoy coqueteando y flirteando con la mujer.
Por las noches, todo el mundo se viste sexy, mi mujer también, pero ella le añade un aliciente más: no lleva ropa interior.
En una de esas noches en que estábamos en un club me dice: "Ese hombre de ahí me mira mucho y se debe estar preguntando si acercarse o no. Después de unos minutos se acercó a nuestra mesa para iniciar una conversación. Mi esposa le ofreció una copa. Evidentemente, él le agradaba. Me preguntó cortésmente si podía bailar con ella. Iba a responderle que le preguntase a ella, no a mí, pero antes mi mujer le dijo que sí. Vi como en la pista de baile se dieron unos buenos restregones, tanto por delante como por detrás. Media hora después, regresaron.
Continuamos nuestra conversación mientras él acariciaba con cuidado su coño debajo de su falda. Yo creo que nadie los veía, solo yo podía hacerlo, pero la verdad es que no me importaba que alguien pudiese ve como otro hombre le tocaba entre las piernas. Típico de mi esposa, abrió un poco más las piernas para él y clavó sus ojos en los míos. Su sonrisa me dijo que disfrutaba de ambos: burlarse de mí mientras un extraño la tocaba y hacer que me excitase más todavía.
Cuando terminó su bebida, nos expresó su alegría y satisfacción por haber pasado un rato tan agradable con nosotros y se disculpó por tener que irse para hacer su trabajo. Pero antes nos dio su número de teléfono y mi mujer le dio el suyo.

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