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lunes, 27 de abril de 2026

HUMILLADO Y VOYEUR

 HUMILLADO Y VOYEUR

        En la literatura sobre las parejas cornudas es muy frecuente encontrar alusiones a que el marido se siente inferior al amante de su mujer, lo cual es relativamente lógico, ya que si ella lo ha elegido es por ser mejor en algo: mayor estatus social, poder económico, influencia, atractivo físico, forma de comportarse en la cama, etc. Y que este hombre superior desee a su esposa, valida su propio valor. Es una lógica de: "Si un hombre tan importante quiere lo que es mío, entonces lo que yo tengo es de un gran valor".

        Para algunos hombres, la idea de ser "superado" o desplazado por alguien con más poder social genera una respuesta que está ligada, de una manera más o menos clara, con la sumisión. El sentimiento de inferioridad frente al "macho alfa" con el que folla nuestra mujer, se convierte en un motor erótico.

         Existe un componente de orgullo indirecto en el marido, ya que en muchas ocasiones disfruta de la idea de que su círculo íntimo sepa, o sospeche, que su mujer tiene un novio o un amante. La transgresión de las normas sociales, el posible escándalo familiar, el peligro de que lo sepan en círculos que no conviene que lo conozcan, etc. añade un nivel de intensidad emocional que puede hacer que esta experiencia sea bastante satisfactoria. No se trata solo de sexo, sino que hay que añadir cómo la presencia del amante altera la jerarquía de poder en la relación de la pareja, transformando la inseguridad o la pérdida de control en una fuente de estimulación psicológica.

        Hay casos en que, si el marido es un hombre con mucha responsabilidad de autoridad en su vida diaria, el someterse es una forma de liberación del estrés y de la presión social de ser siempre un "hombre importante".

         Resumiendo: El marido siente placer al ver que su mujer es deseada por otros. Es una forma de validar su propio gusto: "Ella es tan atractiva que otros la quieren, pero al final es mi mujer". Pero a su vez eso hace que tenga un sentimiento de inferioridad.

        En el mundo de las parejas cornudas es muy frecuente que se den los dos aspectos en un mismo hombre, ya que ambos se mezclan y se alimenten entre sí. No son excluyentes, sino que suelen ser dos caras de la misma moneda.

        El marido puede sentir una excitación visual intensa al ver a su mujer follando y disfrutando mucho con otro, y esa misma imagen es la que le hace sentir "pequeño" o "superado" en comparación con el amante, pues él tiene la polla más pequeña, no sabe moverse tan bien como él, no es tan atractivo, etc. La combinación de ver el placer de ella y su propia vulnerabilidad crea un "cóctel" hormonal muy fuerte.

        Muchos hombres disfrutan de la idea de que su mujer folle con alguien que ellos perciben como más fuerte, mejor dotado o más dominante. Verlo les excita, y sentirse inferiores en ese momento valida esa fantasía de poder.

        En en la mayoría de los casos de este tipo de relacionesla excitación visual (verla) y la excitación psicológica (sentirse inferior) van de la mano, potenciándose mutuamente para generar una experiencia sexual muy intensa para el marido cornudo.

        Teniendo presente todo lo dicho hasta ahora, se entienden perfectamente todos los actos de humillación a los que se somete el marido cornudo, tanto por parte de su mujer, como del amante con el que folla. El marido chupa la polla del amante en un acto de sumisión y reconocimiento de la superioridad de él, a la vez que la pone más tiesa y dura y así su esposa disfruta más. Todas las humillaciones verbales que pueden hacer la esposa y el amante, responden al mismo esquema.

martes, 7 de abril de 2026

SI LA VEO SE ME EMPINA


        A mi mujer y a mí nos gusta ir a playas o piscinas en las que los asistentes practican el nudismo en mayor o menor escala, y en las que los bañistas “vestidos” utilizan bañadores o bikinis que dejan muy poco lugar a la imaginación. En estos lugares mi mujer puede lucir su magnífico cuerpazo con toda naturalidad. De vez en cuando me levanto y voy a un chiringuito, o a bañarme, y la dejo sola. No es raro que cuando vuelva vea que mi puesto está ocupado por otro hombre que conversa con ella.


Normalmente este hombre no solo está hablando, sino que su polla está tiesa, pero que bien tiesa. Mi mujer ve con agrado esa erección y suele mirar la polla con descaro, nada de hacerlo con disimulo. Cuando me encuentro con situaciones como esta, no me acerco ni interrumpo la charla, sino que procuro situarme a una distancia tal que pueda observar y escuchar, pero no interferir.

Cuando veo a mi mujer coqueteando y charlando con otro hombre me excito mucho. Mi polla también se pone tiesa.

Esto puede ser debido a un mecanismo evolutivo instintivo, lo que se llama Competencia del Esperma. A nivel biológico, ver a otro hombre que está en disposición de follar con mi pareja puede disparar una respuesta de "alerta" que se traduce en un aumento masivo de mi testosterona y, a menudo, una erección más potente. De esta manera yo también estoy listo para follar con ella y "asegurar" mi propia descendencia frente a la posible descendencia del otro competidor. Biológicamente, el cuerpo intenta producir una eyaculación con mayor cantidad y calidad de espermatozoides para "competir" y desplazar al rival.

Pero esta situación, que es una mezcla de celos, inseguridad, enfado y confusión, también tiene un componente de excitación y placer, por ver como otro macho desea a mi mujer y como hay una posibilidad de que folle con ella.

Hay que dejar muy claro el límite entre la fantasía y la acción. Yo me excito viéndola, y ella parece disfrutar mirando. Pero, ¿qué pasa si el otro hombre intenta tocarla? Si yo espero que ella solo coquetee para que yo me excite, pero ella interpreta que tiene "luz verde" para ir más allá, se rompe el juego. El problema está en definir claramente si todo va a quedar en una exhibición meramente visual o si puede llegar a ser el preludio de una relación sexual. Hay que asegurarse que ella entiende que su coqueteo es un "afrodisíaco" para nuestra relación íntima posterior. Si ella vuelve del chiringuito y yo estoy enfadado en lugar de excitado, o si ella se siente culpable en lugar de empoderada, el mecanismo se rompe. Como pareja necesitamos confirmar que ambos vemos el coqueteo como un regalo para la pareja, no como una escapada individual.

¿Ella sabe que yo estoy mirando y que eso me pone? Si ella lo sabe, está actuando para mi (es un juego de tres con complicidad). Si ella NO lo sabe, ella está viviendo su propia aventura y yo, su marido, soy un espectador externo. La diferencia es abismal: en el primer caso hay conexión, en el segundo hay distanciamiento.

En esos momentos de coqueteo siento una mezcla de "celos, inseguridad, enfado y confusión". Eso es normal, pero es fuego. El dilema no es si mi reacción es natural (que lo es, por pura biología), sino cómo integro esa conducta en nuestro contrato de pareja.

Para que no sea un conflicto, ella debe saber que su "descaro" al mirar la polla del otro me hace desearla más, no menos. Si ambos estamos en la misma página, esa competencia espermática se convierte en una herramienta de unión increíblemente potente. Si no, corremos el riesgo de que la "alarma biológica" se convierta en una herida emocional. 


martes, 17 de marzo de 2026

Compartir un encuentro.


Compartir un encuentro

Cuando una esposa comparte la experiencia que ha tenido con su amante, con su marido, ayuda a este a sentir que está incluido: sentirse incluido es fundamental para ayudar al cornudo a manejar su ansiedad. No es que un esposo no quiera compartir a su esposa, es más bien que le han enseñado desde una edad temprana que otros hombres siempre son una amenaza para la relación. Es responsabilidad de la esposa demostrar que eso no es cierto en su caso particular.

Compartir los encuentros entre el marido cornudo y su mujer es esencial y muy importante, pero no vale hacerlo de cualquier manera. La manera cómo se hace es igual de importante. En este ambiente en que nos movemos, "encuentro" es cualquier experiencia relacionada con el estilo de vida de los cuernos.

Cuando una esposa o novia describe lo que sucedió en un encuentro, debe tener presente que el marido o novio está “observando” a través de su imaginación y necesita tanto los pequeños detalles como los grandes para construir esa escena en su mente. Incluso si se trata de una situación habitual, la mujer no debe saltarse ningún detalle, porque el acto de contarlo es lo que más contribuye a la unión de la pareja.

No hay que evitar contar los momentos en el encuentro que lleven a comparaciones obvias entre el novio y el esposo, de hecho, hay que resaltar esas comparaciones. Las comparaciones impulsan una parte significativa del proceso erótico en este estilo de vida, ya sea el tamaño del pene, la cantidad de semen que echa, la resistencia que tiene para estar jodiendo sin correrse o una combinación de varios de ellos.

A pesar de que el marido haya estado al lado del amante y se hayan hecho las comparaciones directamente, sigue siendo importante que la esposa vuelva a hablar de dichas comparaciones y detalles cuando le está contando a su marido lo bien que lo pasó en el último encuentro con su amante. Y esto de contar todo y de hacer comparaciones es válido tanto si el marido estuvo presente, como si no estuvo presente en dicho encuentro.

Cuando una esposa ha mantenido una relación esporádica con un hombre al que no va a volver a ver, una esposa caliente puede sostener el pene de su marido y demostrar las diferencias físicas entre la polla del marido y la polla de su novio. O podría mostrarle hasta dónde llega en su vientre, la polla erecta de su novio cuando está acostado encima de ella, pero aún no dentro de ella. El contenido de lo que se comparte es importante, pero es el acto de compartirlo lo que tiene más valor.

Una razón por la que es muy recomendable la participación activa de un marido durante la preparación de la cita es el valor que tiene para fortalecer el vínculo matrimonial tanto física como emocionalmente. Ayudar a preparar a la esposa para otra persona es un contraste erótico, pero hacerlo mientras se está restringido, por ejemplo, lo lleva a un nivel completamente nuevo. En el caso de una pareja en la que él lleve puesto un dispositivo de castidad, están disfrutando del contraste de que ella invite a otra persona a su interior mientras su marido ni siquiera puede lograr una erección. ¿Es necesaria la castidad? No, para nada. Si se piensa, poder tener la polla libre y tiesa brinda mejores oportunidades para que la esposa caliente se burle físicamente de su cornudo y disfrute del regalo de su necesidad obvia por ella, así como el regalo de que él acepte que su novio tiene prioridad sexual.

A modo de resumen se presentan aquellos aspectos que toda esposa de una pareja cornuda debe compartir con su marido cuando le está contando el encuentro que tuvo con su novio o amante.

La esposa debe hacer preguntas aunque ya sepa la respuesta, simplemente para forzar la verbalización.

Es importante que la esposa le recuerde al marido el placer que ella obtiene con esta práctica de los cuernos, y cómo este placer es bueno para los dos.

Cuando el marido está en la misma habitación que su mujer y el macho que la jode, ella debe ser muy explícita en los comentarios que haga con su amante, como decirle lo excitante que es para ella que su marido presencie su orgasmo en su coño y como disfruta de sus besos y abrazos. El marido necesita saber cómo se sintió ella, que le cuente como la tocaba por debajo de las sábanas, cómo eso se sumó a su placer. No hay detalle que no le guste y no le interese saber.

El marido necesita conocer detalles de la polla y de los testículos del amante por la necesidad que tiene de dibujar una imagen mental de los dos follando, así como por el deseo de ser humillado por la demostración abierta, por parte de su esposa, de que conoce íntimamente los genitales de otro hombre.

A través de su mujer, el marido debe conocer lo siguiente del novio, amante o macho ocasional del que estén hablando:

  • La longitud de la polla, no tanto en términos de medida como en términos de ser "tanto" más largo que el del marido, demostrándolo usando la polla tiesa del cornudo.

    La forma de la polla: ¿Es más gruesa en la base o más ovalada que redonda?

    Como es la cabeza o glande de su polla; ¿Es más grueso que el eje? ¿Tiene una corona pronunciada?

    Tamaño y el peso de sus testículos; ¿Te llenan las manos? ¿Le gusta que los lamas y los chupes?

    Hablar de las venas que corren a lo largo de la polla

    De qué manera consigue ella que el amante se ponga en condición perfecta para joder.

    Que ella explique a que sabe la última polla que chupó

Quizás lo más importante que una esposa le puede decir al cornudo de su marido es cuanto le valora en su papel de cornudo.

  • Que ella le explique como se siente sabiendo que el hombre que ama, su marido, la ama y confía en ella lo suficiente como para dejarla que disfrute sexualmente, de vez en cuando, con otro hombre.

    La esposa debe hablar a su marido de lo que piensa de él cuando está con su novio o amante, y lo mucho que le gusta compartir este estilo de vida con él, con su esposo.

  • La experiencia de ser una pareja cornuda solo trata de la pareja y solo la pareja son los auténticos protagonistas, aunque otro hombre u otros hombres jueguen un papel muy importante. La pareja debe tener siempre en cuenta que a los que hay que complacer primero es a ellos dos.



o es a ellos dos.

jueves, 19 de febrero de 2026

¿Por qué cosas me entran celos?

 

¿Por qué cosas me entran celos?


Todos los cornudos hemos tenido más o menos celos en el transcurso de nuestro estilo de vida. Por lo que más se suelen sentir los celos es porque pensamos o creemos que nuestra mujer nos puede dejar e irse con un amante, pero también tenemos celos de situaciones inesperadas, y vistas en frio, de relativa poca importancia.

Presentamos varios casos de los celos que tiene el marido en diversas parejas cornudas. Lean y juzguen.

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¡Todo lo que hace con él me pone celoso! Esa es una de las razones por las que lo hacemos. Realmente creo que el día que no sienta la punzada de celos es el día en que lo dejaremos.

Sin embargo, por supuesto, esos son buenos sentimientos de celos.

Hubo algunas cosas que crearon algunos momentos negativos para mí. Una sería cuando tiene una sesión de follar maratoniana y viene dolorida para follar de nuevo conmigo, y quiere esperar hasta la mañana siguiente. Esto me gusta muy poco y me pongo celoso de por qué con él sí puede haber estado follando toda la noche y conmigo no puede follar una sola vez más. Pero no es algo que no pueda vadear y entender.

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Nunca estoy celoso de ella cuando está con otro hombre. Me he vuelto envidioso cuando hemos estado con otra pareja y el otro marido está follando el coño de mi mujer mientras estoy aquí atrapado y aburrido, follando con su esposa, pero con un interés y un entusiasmo tal, que habría disfrutado más de haber estado leyendo un libro.

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Los celos no siempre se establecen de inmediato. Es probable que la primera reunión con un nuevo amante esté llena de nerviosismo, tanto por parte mía como de mi esposa. Esa primera vez, el sexo rara vez cambia la vida. Pero a medida que avanzamos y mi esposa se siente más cómoda con la dinámica, veo cambios en ella que son a la vez un disfrute y una preocupación. Mi momento de verdaderos celos ocurrió después de verla con un hombre que era una superestrella total en la cama. Los orgasmos que le dio fueron intensos y repetidos y mi ego recibió una paliza esa noche.

He pasado por etapas de sentir que ya no era la persona principal en su vida y muchas noches de pensamientos de "por qué estamos haciendo esto" mientras me quedo despierto. Y entonces viene a mi memoria algo que alguna vez he escuchado: “Si no estas celoso en absoluto, entonces debes considerar si realmente la amas”. Personalmente, me cuesta ver o estar presente en la misma habitación mientras mi esposa disfruta de sus amigos. Cuando esto era solo una fantasía, pensé que sería genial y lo disfrutaría, pero no es tanto en la realidad. Nos hemos decidido a continuar con este tipo de vida por el hecho de que solo saber que ella folla regularmente con otros hombres es suficiente disfrute para mí. En la rara ocasión en que estoy en casa durante un encuentro, los sonidos de la otra habitación mantienen mi estómago hecho un nudo todo el tiempo.

Conocemos a una pareja que lleva unos 10 años en este estilo de vida. Una vez le pregunté cómo manejaba los celos. Se rio delante de mí y dijo: "Decidí que podría consumirme o simplemente podría manejarlo y hablar con ella si la cosa se pone muy mal". Eso terminó siendo un sabio consejo que también hemos usado.

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En los primeros tiempos de la relación de mi esposa y sus novios me ponía celoso si él quería sacarla y hacer algo no sexual. Por ejemplo, comprar entradas para llevarla a ver un concierto pop; pedirle que fuera con él a las fiestas de sus amigos, donde él tampoco podía invitarme, ya que no era conocido por ellos. Me quedaba solo en casa y no me gustaba en absoluto. Tuve que poner fin a eso. Estaba feliz de que ella fuera a su casa para tener relaciones sexuales, pero las otras actividades parecían como si él estuviera tratando de "conquistarla". Supongo que no fueron solo celos, sino que era sobre todo inseguridad.

A veces me sentía celoso, después de que me quedaba dormido, si él continuaba el sexo con ella, especialmente si era un sexo apasionado con muchos besos, etc. Estoy celoso de que él se corra dentro de su coño. Cuando lo conoció más, finalmente me dijo que nunca me dejaría por él. Eso hizo que los sentimientos de celos fueran mucho menos fuertes. ¿Eran celos o era inseguridad? En estos días, los celos son raros y no duran mucho.

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No me molesta ver o saber que mi mujer folla con otro hombre. El otro día la estaba en la habitación mirando, y cuando terminaron se quedaron en la cama tumbados.

Empezaron a darse besitos y se abrazaron. Ella tenía la cabeza en su pecho mientras hablaban. De vez en cuando ella miraba su polla y la acariciaba. Seguían dándose besitos de vez en cuando. Por alguna razón eso me puso celoso, bastante celoso. Ella me preguntó que si había disfrutado por lo tiesa que tenía mi polla. No la comenté la causa de mi excitación: mis celos.

En otra ocasión, lo que me puso sumamente celoso fue cuando un tipo la folló y ella colocó ambas piernas en sus hombros. No sabía que ella podía hacer eso. Ella estaba teniendo tantos orgasmos que no recordaba haber estado en esa posición y afirmó que tampoco sabía que podía hacer eso.

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Al principio, verla besar a alguien apasionadamente me sentaba como una patada en los huevos, ya no tanto; lo encuentro hermoso y excitante. Es casi mi parte favorita. La otra cosa que me molestó fue que ella pudiera hacer ciertas posiciones con otros chicos que son incómodas para ella cuando lo hacemos.

Principalmente piernas hacia arriba con los pies muy altos o alrededor del cuerpo. Por alguna razón ya no podemos hacer eso porque le duele. Le duele con algunos chicos, pero no con otros. He aprendido a no molestarme más por ese tipo de cosas, pero al principio, realmente me dolía mucho porque lo tomé como algo personal.

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Cuando follaba sola con un determinado chico me sentía mal. Era un tipo de nuestro vecindario que encontré un poco desagradable, y que realmente no me gustaba. Le dije que lo dejara, pero argumentó que a quien tenía que gustar un hombre para follarla era a ella, y ese chico le gustaba mucho jodiendo.

Ella tuvo relaciones sexuales con él un montón de veces durante 3 meses, él pensando que yo no sabía nada y que mi mujer me estaba engañando. Casi todas las veces que follaban me sentía celoso, pero teníamos un gran sexo “enojado o celoso” después de sus encuentros con él.



Demasiadas emociones.

 

DEMASIADAS EMOCIONES

Era la primera vez que mi mujer se iba a pasar la noche con su amante. Pasé una tarde y una noche agonizantes, preguntándome qué estarían haciendo.


Fue una experiencia surrealista. Incluso cuando me envió un mensaje diciéndome que acababa de correrse cuando se la metió por primera vez, una parte de mí no se lo creía. No es que no me gustase y no lo desease, lo quería y ella fue a buscármelo para ofrecérmelo, simplemente no podía entenderlo en ese momento. Todo en mí era confusión.

Cuando por fin terminaron, y ella me llamó para decírmelo, su voz parecía cansada. Él se la había estado follando prácticamente hasta el olvido, hasta olvidarse que en algún momento tenía que dejar de joderla. Posteriormente, cuando hablamos uno frente al otro, ella me dijo que él la había follado mucho mejor que yo. También estaba un poco nerviosa al ver mi reacción anímica y se mostró indecisa con los detalles.

Yo tenía emociones encontradas. Yo estaba tan feliz por ella, porque había disfrutado mucho. Su amante la acababa de dejar boquiabierta.

Estaba frustrado porque esto era lo más excitante que me había pasado, pero ni siquiera se me había puesto tiesa ni una sola vez. Ansiaba cada detalle, y sabía que durante el resto de mi vida repetiría en mi mente el sonido de su voz confesando su total y completa satisfacción sexual en su primera noche completa con su macho. Yo sabía que cuando recordásemos esa primera noche en nuestras conversaciones de almohada, tendríamos muchos, muchísimos orgasmos explosivos, pero, tal como me contó después, había sido una noche extrañamente serena y tranquila, en un orgasmo casi continuo.

Yo estaba frustrado porque no había conexión entre pensamientos, sentimientos, deseos, etc. Todo en mí era un batiburrillo de ideas y emociones que iban y venían en un desorden total. Esto es realmente lo que me sucedió. Esta era mi respuesta a un acontecimiento largamente deseado, pero deseado en mi mente, y que cuando se ha hecho realidad ha sido impactante, angustioso e incluso doloroso.

Mi mujer se dio cuenta de mi extraña reacción, y eso la puso nerviosa, por lo que contuvo su entusiasmo.

La segunda vez me pasó algo parecido, pero mucho más atenuado, más suave. La tercera no me pasó casi nada, y a partir de ahí todo ha ido completamente normal. Ya siempre que ha pasado la noche follando con otro hombre, ella ha disfrutado, yo he disfrutado, y después, cuando hemos hablado sobre ello, hemos disfrutado los dos.

domingo, 18 de enero de 2026

Lo que sentí la primera vez

 


LO QUE SENTÍ LA PRIMERA VEZ.

Me es difícil describir lo que sentí la primera vez que vi a mi mujer follando con otro. Es una sensación extraña. Imagino que para todos los hombres casados, o con una pareja estable, es una sensación semejante, pero a la vez es totalmente diferente para cada uno de nosotros. Es una mezcla de emociones, tanto agradables como desagradables. Creo que eso es lo que lo hace que sea una sensación tan especial.

Para empezar, hay que reconocer que es una situación que desborda una sensualidad muy excitante. Verla jodiendo con otro hombre por primera vez, ha sido verla de una manera que nunca antes la había visto. Ha sido una visión impresionante, una visión que me ha puesto la polla tiesa y dura como si me fuese a reventar.



Ha sido verla ser sexy, pero no cómo lo es conmigo sino desde un punto de vista completamente diferente, ha sido como ver un porno diseñado específicamente para ser la cosa más excitante que yo hubiese podido ver.

Me he fijado mucho en las caras que ha puesto, en la forma en que se ha movido cada parte de su cuerpo, en los sonidos que ha emitido. He notado cosas en ella que nunca antes había notado, y eso que pensaba que sabía todo sobre ella.

Verla estar disfrutando tanto, por tener dentro la polla de otro hombre , verla cambiar la expresión de su cara, ver su cuerpo temblar y retorcerse de placer. Verla sentir tan bien hizo que yo también me sintiera bien. Y verla así me excitaba como ninguna otra cosa me ha excitado.

De vez en cuando ella me miraba a los ojos. Era para ver como estaba yo: si disfrutaba, si estaba muy excitado, si me agradaba… Luego estaba otra parte que incluía la emoción de hacer algo socialmente prohibido, romper el tabú de lo prohibido y el exhibicionismo del momento, tanto por parte de ella como de la mía.

Y mientras todo esto sucede, siento que los celos y la inseguridad se acumulan en momentos. Cuando llegó al orgasmo, pensé ¿por qué conmigo no se corre tan rápido ni tan intenso?', ¿y si joder con otro le gusta mucho y luego ya no quiere conmigo? ¿y si se enamora de alguno que la joda bien?. Y mientras este fuego está ardiendo, al mismo tiempo no dejaba de pensar: "ella es tan jodidamente sexy". Y al mismo tiempo quiero que el macho la folle más fuerte, y al mismo tiempo que quiero que lo dejen y terminen de una vez, pero me doy cuenta de que estoy más duro que nunca, la quiero más que nunca, y en este momento ella es la cosa más sexy que jamás he visto.

Luego, cuando todo terminó, tuvimos sexo de recuperación. Un sexo salvaje, apasionado, anhelante, duro, intenso, y cuando terminamos, apenas pude esperar para hacerlo todo de nuevo.

Me encanta el coño

  ME ENCANTA EL COÑO . En este estilo de vida a menudo se habla de lo hermosas que son las pollas para las mujeres y para muchos marido...