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miércoles, 29 de julio de 2026

EN LOS CUERNOS NO HAY BESOS EN EXCLUSIVA

 

EN LOS CUERNOS NO HAY BESOS EN

 EXCLUSIVA


Cuando planeábamos aventuramos en estos atrevidos juegos cornudos, una pregunta surgió de ella. ¿Con o sin besos? Sin, mi amor, había respondido yo entonces. La falta de confianza total en mi mujer y el deseo de guardar algo para mí que iba a ser lo único que poseía en exclusiva me habían hecho responder así.



Tú tienes carta blanca para hacer lo que quieras con otros hombres, excepto el beso, porque el beso es Amor y eso es sólo para mí le contesté yo.

Pero incluso antes de nuestra primera experiencia, interiormente había cambiado de opinión. Cuando pienso en ello, entonces, siento el mismo nudo en el estómago, el mismo deseo de decir que no, no a los besos. ¿Pero no le había vendido esto a mi esposa por su placer, que su placer era mío? Y, sobre todo, una cosa rápidamente se hizo evidente. Estas relaciones tenían que ser lo más naturales posible.

Desde el momento en que el primer hombre con el que iba a follar, se acercó con su pequeña sonrisa, supe que iba a besarla. Después de elogiar su atuendo, después de tomarla por la cintura o acariciarla los muslos, la besó apasionadamente como señal de partida de que le pertenecía a partir de ese momento...


Todo lo que tenía que hacer era ver a mi esposa besarle a su vez, con ganas de darle su aprobación... ¡En el momento final, en su orgasmo él disfrutó de ella y ella de él, mientras se besaban... sus besos me excitaron más que cualquier otra cosa!

Personalmente estoy aún más excitado, emocionado y atormentado cuando otro hombre besa a mi pareja y ella abre la boca para recibir su lengua con abandono, que cuando están jodiendo.... hay un poder emocional, erótico en el beso, que es único...

Cuando follan en posición del misionero y el disfruta de ella, y ella también grita de placer, sus ojos derretidos en los suyos y sus bocas se funden entre sí apasionadamente... ¡¡¡es la explosión!!!

Me encanta ver a mi esposa besar con pasión a su amante.


Cuando un hombre quiere besarme y voy a follar con él, lo acepto, y le beso adecuadamente, porque siempre me ha parecido un poco ridículo estar jodiendo o dándome por culo o tocándome por el coño y las tetas, y luego hacer la boca fina en nombre de supuestas razones de exclusividad oral.


Pero en el juego de pareja cornuda mis besos no son "automáticos". Para los amantes con los que me veo con regularidad hay casi sentimiento. Les beso, porque les considero como mis hombres, con deleite.
Y para mi marido, cuando está presente, la deliciosa sensación de celos que siente se hace muchísimo mayor, me dice.

En resumen, para mi marido y para mí, el mundo de los cuernos no rima sólo con el sexo, sino también con besos.






domingo, 28 de junio de 2026

lunes, 27 de abril de 2026

HUMILLADO Y VOYEUR

 HUMILLADO Y VOYEUR

        En la literatura sobre las parejas cornudas es muy frecuente encontrar alusiones a que el marido se siente inferior al amante de su mujer, lo cual es relativamente lógico, ya que si ella lo ha elegido es por ser mejor en algo: mayor estatus social, poder económico, influencia, atractivo físico, forma de comportarse en la cama, etc. Y que este hombre superior desee a su esposa, valida su propio valor. Es una lógica de: "Si un hombre tan importante quiere lo que es mío, entonces lo que yo tengo es de un gran valor".

        Para algunos hombres, la idea de ser "superado" o desplazado por alguien con más poder social genera una respuesta que está ligada, de una manera más o menos clara, con la sumisión. El sentimiento de inferioridad frente al "macho alfa" con el que folla nuestra mujer, se convierte en un motor erótico.

         Existe un componente de orgullo indirecto en el marido, ya que en muchas ocasiones disfruta de la idea de que su círculo íntimo sepa, o sospeche, que su mujer tiene un novio o un amante. La transgresión de las normas sociales, el posible escándalo familiar, el peligro de que lo sepan en círculos que no conviene que lo conozcan, etc. añade un nivel de intensidad emocional que puede hacer que esta experiencia sea bastante satisfactoria. No se trata solo de sexo, sino que hay que añadir cómo la presencia del amante altera la jerarquía de poder en la relación de la pareja, transformando la inseguridad o la pérdida de control en una fuente de estimulación psicológica.

        Hay casos en que, si el marido es un hombre con mucha responsabilidad de autoridad en su vida diaria, el someterse es una forma de liberación del estrés y de la presión social de ser siempre un "hombre importante".

         Resumiendo: El marido siente placer al ver que su mujer es deseada por otros. Es una forma de validar su propio gusto: "Ella es tan atractiva que otros la quieren, pero al final es mi mujer". Pero a su vez eso hace que tenga un sentimiento de inferioridad.

        En el mundo de las parejas cornudas es muy frecuente que se den los dos aspectos en un mismo hombre, ya que ambos se mezclan y se alimenten entre sí. No son excluyentes, sino que suelen ser dos caras de la misma moneda.

        El marido puede sentir una excitación visual intensa al ver a su mujer follando y disfrutando mucho con otro, y esa misma imagen es la que le hace sentir "pequeño" o "superado" en comparación con el amante, pues él tiene la polla más pequeña, no sabe moverse tan bien como él, no es tan atractivo, etc. La combinación de ver el placer de ella y su propia vulnerabilidad crea un "cóctel" hormonal muy fuerte.

        Muchos hombres disfrutan de la idea de que su mujer folle con alguien que ellos perciben como más fuerte, mejor dotado o más dominante. Verlo les excita, y sentirse inferiores en ese momento valida esa fantasía de poder.

        En en la mayoría de los casos de este tipo de relacionesla excitación visual (verla) y la excitación psicológica (sentirse inferior) van de la mano, potenciándose mutuamente para generar una experiencia sexual muy intensa para el marido cornudo.

        Teniendo presente todo lo dicho hasta ahora, se entienden perfectamente todos los actos de humillación a los que se somete el marido cornudo, tanto por parte de su mujer, como del amante con el que folla. El marido chupa la polla del amante en un acto de sumisión y reconocimiento de la superioridad de él, a la vez que la pone más tiesa y dura y así su esposa disfruta más. Todas las humillaciones verbales que pueden hacer la esposa y el amante, responden al mismo esquema.

martes, 7 de abril de 2026

SI LA VEO SE ME EMPINA


        A mi mujer y a mí nos gusta ir a playas o piscinas en las que los asistentes practican el nudismo en mayor o menor escala, y en las que los bañistas “vestidos” utilizan bañadores o bikinis que dejan muy poco lugar a la imaginación. En estos lugares mi mujer puede lucir su magnífico cuerpazo con toda naturalidad. De vez en cuando me levanto y voy a un chiringuito, o a bañarme, y la dejo sola. No es raro que cuando vuelva vea que mi puesto está ocupado por otro hombre que conversa con ella.


Normalmente este hombre no solo está hablando, sino que su polla está tiesa, pero que bien tiesa. Mi mujer ve con agrado esa erección y suele mirar la polla con descaro, nada de hacerlo con disimulo. Cuando me encuentro con situaciones como esta, no me acerco ni interrumpo la charla, sino que procuro situarme a una distancia tal que pueda observar y escuchar, pero no interferir.

Cuando veo a mi mujer coqueteando y charlando con otro hombre me excito mucho. Mi polla también se pone tiesa.

Esto puede ser debido a un mecanismo evolutivo instintivo, lo que se llama Competencia del Esperma. A nivel biológico, ver a otro hombre que está en disposición de follar con mi pareja puede disparar una respuesta de "alerta" que se traduce en un aumento masivo de mi testosterona y, a menudo, una erección más potente. De esta manera yo también estoy listo para follar con ella y "asegurar" mi propia descendencia frente a la posible descendencia del otro competidor. Biológicamente, el cuerpo intenta producir una eyaculación con mayor cantidad y calidad de espermatozoides para "competir" y desplazar al rival.

Pero esta situación, que es una mezcla de celos, inseguridad, enfado y confusión, también tiene un componente de excitación y placer, por ver como otro macho desea a mi mujer y como hay una posibilidad de que folle con ella.

Hay que dejar muy claro el límite entre la fantasía y la acción. Yo me excito viéndola, y ella parece disfrutar mirando. Pero, ¿qué pasa si el otro hombre intenta tocarla? Si yo espero que ella solo coquetee para que yo me excite, pero ella interpreta que tiene "luz verde" para ir más allá, se rompe el juego. El problema está en definir claramente si todo va a quedar en una exhibición meramente visual o si puede llegar a ser el preludio de una relación sexual. Hay que asegurarse que ella entiende que su coqueteo es un "afrodisíaco" para nuestra relación íntima posterior. Si ella vuelve del chiringuito y yo estoy enfadado en lugar de excitado, o si ella se siente culpable en lugar de empoderada, el mecanismo se rompe. Como pareja necesitamos confirmar que ambos vemos el coqueteo como un regalo para la pareja, no como una escapada individual.

¿Ella sabe que yo estoy mirando y que eso me pone? Si ella lo sabe, está actuando para mi (es un juego de tres con complicidad). Si ella NO lo sabe, ella está viviendo su propia aventura y yo, su marido, soy un espectador externo. La diferencia es abismal: en el primer caso hay conexión, en el segundo hay distanciamiento.

En esos momentos de coqueteo siento una mezcla de "celos, inseguridad, enfado y confusión". Eso es normal, pero es fuego. El dilema no es si mi reacción es natural (que lo es, por pura biología), sino cómo integro esa conducta en nuestro contrato de pareja.

Para que no sea un conflicto, ella debe saber que su "descaro" al mirar la polla del otro me hace desearla más, no menos. Si ambos estamos en la misma página, esa competencia espermática se convierte en una herramienta de unión increíblemente potente. Si no, corremos el riesgo de que la "alarma biológica" se convierta en una herida emocional. 


martes, 17 de marzo de 2026

Compartir un encuentro.


Compartir un encuentro

Cuando una esposa comparte la experiencia que ha tenido con su amante, con su marido, ayuda a este a sentir que está incluido: sentirse incluido es fundamental para ayudar al cornudo a manejar su ansiedad. No es que un esposo no quiera compartir a su esposa, es más bien que le han enseñado desde una edad temprana que otros hombres siempre son una amenaza para la relación. Es responsabilidad de la esposa demostrar que eso no es cierto en su caso particular.

Compartir los encuentros entre el marido cornudo y su mujer es esencial y muy importante, pero no vale hacerlo de cualquier manera. La manera cómo se hace es igual de importante. En este ambiente en que nos movemos, "encuentro" es cualquier experiencia relacionada con el estilo de vida de los cuernos.

Cuando una esposa o novia describe lo que sucedió en un encuentro, debe tener presente que el marido o novio está “observando” a través de su imaginación y necesita tanto los pequeños detalles como los grandes para construir esa escena en su mente. Incluso si se trata de una situación habitual, la mujer no debe saltarse ningún detalle, porque el acto de contarlo es lo que más contribuye a la unión de la pareja.

No hay que evitar contar los momentos en el encuentro que lleven a comparaciones obvias entre el novio y el esposo, de hecho, hay que resaltar esas comparaciones. Las comparaciones impulsan una parte significativa del proceso erótico en este estilo de vida, ya sea el tamaño del pene, la cantidad de semen que echa, la resistencia que tiene para estar jodiendo sin correrse o una combinación de varios de ellos.

A pesar de que el marido haya estado al lado del amante y se hayan hecho las comparaciones directamente, sigue siendo importante que la esposa vuelva a hablar de dichas comparaciones y detalles cuando le está contando a su marido lo bien que lo pasó en el último encuentro con su amante. Y esto de contar todo y de hacer comparaciones es válido tanto si el marido estuvo presente, como si no estuvo presente en dicho encuentro.

Cuando una esposa ha mantenido una relación esporádica con un hombre al que no va a volver a ver, una esposa caliente puede sostener el pene de su marido y demostrar las diferencias físicas entre la polla del marido y la polla de su novio. O podría mostrarle hasta dónde llega en su vientre, la polla erecta de su novio cuando está acostado encima de ella, pero aún no dentro de ella. El contenido de lo que se comparte es importante, pero es el acto de compartirlo lo que tiene más valor.

Una razón por la que es muy recomendable la participación activa de un marido durante la preparación de la cita es el valor que tiene para fortalecer el vínculo matrimonial tanto física como emocionalmente. Ayudar a preparar a la esposa para otra persona es un contraste erótico, pero hacerlo mientras se está restringido, por ejemplo, lo lleva a un nivel completamente nuevo. En el caso de una pareja en la que él lleve puesto un dispositivo de castidad, están disfrutando del contraste de que ella invite a otra persona a su interior mientras su marido ni siquiera puede lograr una erección. ¿Es necesaria la castidad? No, para nada. Si se piensa, poder tener la polla libre y tiesa brinda mejores oportunidades para que la esposa caliente se burle físicamente de su cornudo y disfrute del regalo de su necesidad obvia por ella, así como el regalo de que él acepte que su novio tiene prioridad sexual.

A modo de resumen se presentan aquellos aspectos que toda esposa de una pareja cornuda debe compartir con su marido cuando le está contando el encuentro que tuvo con su novio o amante.

La esposa debe hacer preguntas aunque ya sepa la respuesta, simplemente para forzar la verbalización.

Es importante que la esposa le recuerde al marido el placer que ella obtiene con esta práctica de los cuernos, y cómo este placer es bueno para los dos.

Cuando el marido está en la misma habitación que su mujer y el macho que la jode, ella debe ser muy explícita en los comentarios que haga con su amante, como decirle lo excitante que es para ella que su marido presencie su orgasmo en su coño y como disfruta de sus besos y abrazos. El marido necesita saber cómo se sintió ella, que le cuente como la tocaba por debajo de las sábanas, cómo eso se sumó a su placer. No hay detalle que no le guste y no le interese saber.

El marido necesita conocer detalles de la polla y de los testículos del amante por la necesidad que tiene de dibujar una imagen mental de los dos follando, así como por el deseo de ser humillado por la demostración abierta, por parte de su esposa, de que conoce íntimamente los genitales de otro hombre.

A través de su mujer, el marido debe conocer lo siguiente del novio, amante o macho ocasional del que estén hablando:

  • La longitud de la polla, no tanto en términos de medida como en términos de ser "tanto" más largo que el del marido, demostrándolo usando la polla tiesa del cornudo.

    La forma de la polla: ¿Es más gruesa en la base o más ovalada que redonda?

    Como es la cabeza o glande de su polla; ¿Es más grueso que el eje? ¿Tiene una corona pronunciada?

    Tamaño y el peso de sus testículos; ¿Te llenan las manos? ¿Le gusta que los lamas y los chupes?

    Hablar de las venas que corren a lo largo de la polla

    De qué manera consigue ella que el amante se ponga en condición perfecta para joder.

    Que ella explique a que sabe la última polla que chupó

Quizás lo más importante que una esposa le puede decir al cornudo de su marido es cuanto le valora en su papel de cornudo.

  • Que ella le explique como se siente sabiendo que el hombre que ama, su marido, la ama y confía en ella lo suficiente como para dejarla que disfrute sexualmente, de vez en cuando, con otro hombre.

    La esposa debe hablar a su marido de lo que piensa de él cuando está con su novio o amante, y lo mucho que le gusta compartir este estilo de vida con él, con su esposo.

  • La experiencia de ser una pareja cornuda solo trata de la pareja y solo la pareja son los auténticos protagonistas, aunque otro hombre u otros hombres jueguen un papel muy importante. La pareja debe tener siempre en cuenta que a los que hay que complacer primero es a ellos dos.



o es a ellos dos.

EN LOS CUERNOS NO HAY BESOS EN EXCLUSIVA

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