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martes, 17 de marzo de 2026

Compartir un encuentro.


Compartir un encuentro

Cuando una esposa comparte la experiencia que ha tenido con su amante, con su marido, ayuda a este a sentir que está incluido: sentirse incluido es fundamental para ayudar al cornudo a manejar su ansiedad. No es que un esposo no quiera compartir a su esposa, es más bien que le han enseñado desde una edad temprana que otros hombres siempre son una amenaza para la relación. Es responsabilidad de la esposa demostrar que eso no es cierto en su caso particular.

Compartir los encuentros entre el marido cornudo y su mujer es esencial y muy importante, pero no vale hacerlo de cualquier manera. La manera cómo se hace es igual de importante. En este ambiente en que nos movemos, "encuentro" es cualquier experiencia relacionada con el estilo de vida de los cuernos.

Cuando una esposa o novia describe lo que sucedió en un encuentro, debe tener presente que el marido o novio está “observando” a través de su imaginación y necesita tanto los pequeños detalles como los grandes para construir esa escena en su mente. Incluso si se trata de una situación habitual, la mujer no debe saltarse ningún detalle, porque el acto de contarlo es lo que más contribuye a la unión de la pareja.

No hay que evitar contar los momentos en el encuentro que lleven a comparaciones obvias entre el novio y el esposo, de hecho, hay que resaltar esas comparaciones. Las comparaciones impulsan una parte significativa del proceso erótico en este estilo de vida, ya sea el tamaño del pene, la cantidad de semen que echa, la resistencia que tiene para estar jodiendo sin correrse o una combinación de varios de ellos.

A pesar de que el marido haya estado al lado del amante y se hayan hecho las comparaciones directamente, sigue siendo importante que la esposa vuelva a hablar de dichas comparaciones y detalles cuando le está contando a su marido lo bien que lo pasó en el último encuentro con su amante. Y esto de contar todo y de hacer comparaciones es válido tanto si el marido estuvo presente, como si no estuvo presente en dicho encuentro.

Cuando una esposa ha mantenido una relación esporádica con un hombre al que no va a volver a ver, una esposa caliente puede sostener el pene de su marido y demostrar las diferencias físicas entre la polla del marido y la polla de su novio. O podría mostrarle hasta dónde llega en su vientre, la polla erecta de su novio cuando está acostado encima de ella, pero aún no dentro de ella. El contenido de lo que se comparte es importante, pero es el acto de compartirlo lo que tiene más valor.

Una razón por la que es muy recomendable la participación activa de un marido durante la preparación de la cita es el valor que tiene para fortalecer el vínculo matrimonial tanto física como emocionalmente. Ayudar a preparar a la esposa para otra persona es un contraste erótico, pero hacerlo mientras se está restringido, por ejemplo, lo lleva a un nivel completamente nuevo. En el caso de una pareja en la que él lleve puesto un dispositivo de castidad, están disfrutando del contraste de que ella invite a otra persona a su interior mientras su marido ni siquiera puede lograr una erección. ¿Es necesaria la castidad? No, para nada. Si se piensa, poder tener la polla libre y tiesa brinda mejores oportunidades para que la esposa caliente se burle físicamente de su cornudo y disfrute del regalo de su necesidad obvia por ella, así como el regalo de que él acepte que su novio tiene prioridad sexual.

A modo de resumen se presentan aquellos aspectos que toda esposa de una pareja cornuda debe compartir con su marido cuando le está contando el encuentro que tuvo con su novio o amante.

La esposa debe hacer preguntas aunque ya sepa la respuesta, simplemente para forzar la verbalización.

Es importante que la esposa le recuerde al marido el placer que ella obtiene con esta práctica de los cuernos, y cómo este placer es bueno para los dos.

Cuando el marido está en la misma habitación que su mujer y el macho que la jode, ella debe ser muy explícita en los comentarios que haga con su amante, como decirle lo excitante que es para ella que su marido presencie su orgasmo en su coño y como disfruta de sus besos y abrazos. El marido necesita saber cómo se sintió ella, que le cuente como la tocaba por debajo de las sábanas, cómo eso se sumó a su placer. No hay detalle que no le guste y no le interese saber.

El marido necesita conocer detalles de la polla y de los testículos del amante por la necesidad que tiene de dibujar una imagen mental de los dos follando, así como por el deseo de ser humillado por la demostración abierta, por parte de su esposa, de que conoce íntimamente los genitales de otro hombre.

A través de su mujer, el marido debe conocer lo siguiente del novio, amante o macho ocasional del que estén hablando:

  • La longitud de la polla, no tanto en términos de medida como en términos de ser "tanto" más largo que el del marido, demostrándolo usando la polla tiesa del cornudo.

    La forma de la polla: ¿Es más gruesa en la base o más ovalada que redonda?

    Como es la cabeza o glande de su polla; ¿Es más grueso que el eje? ¿Tiene una corona pronunciada?

    Tamaño y el peso de sus testículos; ¿Te llenan las manos? ¿Le gusta que los lamas y los chupes?

    Hablar de las venas que corren a lo largo de la polla

    De qué manera consigue ella que el amante se ponga en condición perfecta para joder.

    Que ella explique a que sabe la última polla que chupó

Quizás lo más importante que una esposa le puede decir al cornudo de su marido es cuanto le valora en su papel de cornudo.

  • Que ella le explique como se siente sabiendo que el hombre que ama, su marido, la ama y confía en ella lo suficiente como para dejarla que disfrute sexualmente, de vez en cuando, con otro hombre.

    La esposa debe hablar a su marido de lo que piensa de él cuando está con su novio o amante, y lo mucho que le gusta compartir este estilo de vida con él, con su esposo.

  • La experiencia de ser una pareja cornuda solo trata de la pareja y solo la pareja son los auténticos protagonistas, aunque otro hombre u otros hombres jueguen un papel muy importante. La pareja debe tener siempre en cuenta que a los que hay que complacer primero es a ellos dos.



o es a ellos dos.

jueves, 19 de febrero de 2026

¿Por qué cosas me entran celos?

 

¿Por qué cosas me entran celos?


Todos los cornudos hemos tenido más o menos celos en el transcurso de nuestro estilo de vida. Por lo que más se suelen sentir los celos es porque pensamos o creemos que nuestra mujer nos puede dejar e irse con un amante, pero también tenemos celos de situaciones inesperadas, y vistas en frio, de relativa poca importancia.

Presentamos varios casos de los celos que tiene el marido en diversas parejas cornudas. Lean y juzguen.

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¡Todo lo que hace con él me pone celoso! Esa es una de las razones por las que lo hacemos. Realmente creo que el día que no sienta la punzada de celos es el día en que lo dejaremos.

Sin embargo, por supuesto, esos son buenos sentimientos de celos.

Hubo algunas cosas que crearon algunos momentos negativos para mí. Una sería cuando tiene una sesión de follar maratoniana y viene dolorida para follar de nuevo conmigo, y quiere esperar hasta la mañana siguiente. Esto me gusta muy poco y me pongo celoso de por qué con él sí puede haber estado follando toda la noche y conmigo no puede follar una sola vez más. Pero no es algo que no pueda vadear y entender.

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Nunca estoy celoso de ella cuando está con otro hombre. Me he vuelto envidioso cuando hemos estado con otra pareja y el otro marido está follando el coño de mi mujer mientras estoy aquí atrapado y aburrido, follando con su esposa, pero con un interés y un entusiasmo tal, que habría disfrutado más de haber estado leyendo un libro.

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Los celos no siempre se establecen de inmediato. Es probable que la primera reunión con un nuevo amante esté llena de nerviosismo, tanto por parte mía como de mi esposa. Esa primera vez, el sexo rara vez cambia la vida. Pero a medida que avanzamos y mi esposa se siente más cómoda con la dinámica, veo cambios en ella que son a la vez un disfrute y una preocupación. Mi momento de verdaderos celos ocurrió después de verla con un hombre que era una superestrella total en la cama. Los orgasmos que le dio fueron intensos y repetidos y mi ego recibió una paliza esa noche.

He pasado por etapas de sentir que ya no era la persona principal en su vida y muchas noches de pensamientos de "por qué estamos haciendo esto" mientras me quedo despierto. Y entonces viene a mi memoria algo que alguna vez he escuchado: “Si no estas celoso en absoluto, entonces debes considerar si realmente la amas”. Personalmente, me cuesta ver o estar presente en la misma habitación mientras mi esposa disfruta de sus amigos. Cuando esto era solo una fantasía, pensé que sería genial y lo disfrutaría, pero no es tanto en la realidad. Nos hemos decidido a continuar con este tipo de vida por el hecho de que solo saber que ella folla regularmente con otros hombres es suficiente disfrute para mí. En la rara ocasión en que estoy en casa durante un encuentro, los sonidos de la otra habitación mantienen mi estómago hecho un nudo todo el tiempo.

Conocemos a una pareja que lleva unos 10 años en este estilo de vida. Una vez le pregunté cómo manejaba los celos. Se rio delante de mí y dijo: "Decidí que podría consumirme o simplemente podría manejarlo y hablar con ella si la cosa se pone muy mal". Eso terminó siendo un sabio consejo que también hemos usado.

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En los primeros tiempos de la relación de mi esposa y sus novios me ponía celoso si él quería sacarla y hacer algo no sexual. Por ejemplo, comprar entradas para llevarla a ver un concierto pop; pedirle que fuera con él a las fiestas de sus amigos, donde él tampoco podía invitarme, ya que no era conocido por ellos. Me quedaba solo en casa y no me gustaba en absoluto. Tuve que poner fin a eso. Estaba feliz de que ella fuera a su casa para tener relaciones sexuales, pero las otras actividades parecían como si él estuviera tratando de "conquistarla". Supongo que no fueron solo celos, sino que era sobre todo inseguridad.

A veces me sentía celoso, después de que me quedaba dormido, si él continuaba el sexo con ella, especialmente si era un sexo apasionado con muchos besos, etc. Estoy celoso de que él se corra dentro de su coño. Cuando lo conoció más, finalmente me dijo que nunca me dejaría por él. Eso hizo que los sentimientos de celos fueran mucho menos fuertes. ¿Eran celos o era inseguridad? En estos días, los celos son raros y no duran mucho.

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No me molesta ver o saber que mi mujer folla con otro hombre. El otro día la estaba en la habitación mirando, y cuando terminaron se quedaron en la cama tumbados.

Empezaron a darse besitos y se abrazaron. Ella tenía la cabeza en su pecho mientras hablaban. De vez en cuando ella miraba su polla y la acariciaba. Seguían dándose besitos de vez en cuando. Por alguna razón eso me puso celoso, bastante celoso. Ella me preguntó que si había disfrutado por lo tiesa que tenía mi polla. No la comenté la causa de mi excitación: mis celos.

En otra ocasión, lo que me puso sumamente celoso fue cuando un tipo la folló y ella colocó ambas piernas en sus hombros. No sabía que ella podía hacer eso. Ella estaba teniendo tantos orgasmos que no recordaba haber estado en esa posición y afirmó que tampoco sabía que podía hacer eso.

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Al principio, verla besar a alguien apasionadamente me sentaba como una patada en los huevos, ya no tanto; lo encuentro hermoso y excitante. Es casi mi parte favorita. La otra cosa que me molestó fue que ella pudiera hacer ciertas posiciones con otros chicos que son incómodas para ella cuando lo hacemos.

Principalmente piernas hacia arriba con los pies muy altos o alrededor del cuerpo. Por alguna razón ya no podemos hacer eso porque le duele. Le duele con algunos chicos, pero no con otros. He aprendido a no molestarme más por ese tipo de cosas, pero al principio, realmente me dolía mucho porque lo tomé como algo personal.

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Cuando follaba sola con un determinado chico me sentía mal. Era un tipo de nuestro vecindario que encontré un poco desagradable, y que realmente no me gustaba. Le dije que lo dejara, pero argumentó que a quien tenía que gustar un hombre para follarla era a ella, y ese chico le gustaba mucho jodiendo.

Ella tuvo relaciones sexuales con él un montón de veces durante 3 meses, él pensando que yo no sabía nada y que mi mujer me estaba engañando. Casi todas las veces que follaban me sentía celoso, pero teníamos un gran sexo “enojado o celoso” después de sus encuentros con él.



Demasiadas emociones.

 

DEMASIADAS EMOCIONES

Era la primera vez que mi mujer se iba a pasar la noche con su amante. Pasé una tarde y una noche agonizantes, preguntándome qué estarían haciendo.


Fue una experiencia surrealista. Incluso cuando me envió un mensaje diciéndome que acababa de correrse cuando se la metió por primera vez, una parte de mí no se lo creía. No es que no me gustase y no lo desease, lo quería y ella fue a buscármelo para ofrecérmelo, simplemente no podía entenderlo en ese momento. Todo en mí era confusión.

Cuando por fin terminaron, y ella me llamó para decírmelo, su voz parecía cansada. Él se la había estado follando prácticamente hasta el olvido, hasta olvidarse que en algún momento tenía que dejar de joderla. Posteriormente, cuando hablamos uno frente al otro, ella me dijo que él la había follado mucho mejor que yo. También estaba un poco nerviosa al ver mi reacción anímica y se mostró indecisa con los detalles.

Yo tenía emociones encontradas. Yo estaba tan feliz por ella, porque había disfrutado mucho. Su amante la acababa de dejar boquiabierta.

Estaba frustrado porque esto era lo más excitante que me había pasado, pero ni siquiera se me había puesto tiesa ni una sola vez. Ansiaba cada detalle, y sabía que durante el resto de mi vida repetiría en mi mente el sonido de su voz confesando su total y completa satisfacción sexual en su primera noche completa con su macho. Yo sabía que cuando recordásemos esa primera noche en nuestras conversaciones de almohada, tendríamos muchos, muchísimos orgasmos explosivos, pero, tal como me contó después, había sido una noche extrañamente serena y tranquila, en un orgasmo casi continuo.

Yo estaba frustrado porque no había conexión entre pensamientos, sentimientos, deseos, etc. Todo en mí era un batiburrillo de ideas y emociones que iban y venían en un desorden total. Esto es realmente lo que me sucedió. Esta era mi respuesta a un acontecimiento largamente deseado, pero deseado en mi mente, y que cuando se ha hecho realidad ha sido impactante, angustioso e incluso doloroso.

Mi mujer se dio cuenta de mi extraña reacción, y eso la puso nerviosa, por lo que contuvo su entusiasmo.

La segunda vez me pasó algo parecido, pero mucho más atenuado, más suave. La tercera no me pasó casi nada, y a partir de ahí todo ha ido completamente normal. Ya siempre que ha pasado la noche follando con otro hombre, ella ha disfrutado, yo he disfrutado, y después, cuando hemos hablado sobre ello, hemos disfrutado los dos.

domingo, 18 de enero de 2026

Lo que sentí la primera vez

 


LO QUE SENTÍ LA PRIMERA VEZ.

Me es difícil describir lo que sentí la primera vez que vi a mi mujer follando con otro. Es una sensación extraña. Imagino que para todos los hombres casados, o con una pareja estable, es una sensación semejante, pero a la vez es totalmente diferente para cada uno de nosotros. Es una mezcla de emociones, tanto agradables como desagradables. Creo que eso es lo que lo hace que sea una sensación tan especial.

Para empezar, hay que reconocer que es una situación que desborda una sensualidad muy excitante. Verla jodiendo con otro hombre por primera vez, ha sido verla de una manera que nunca antes la había visto. Ha sido una visión impresionante, una visión que me ha puesto la polla tiesa y dura como si me fuese a reventar.



Ha sido verla ser sexy, pero no cómo lo es conmigo sino desde un punto de vista completamente diferente, ha sido como ver un porno diseñado específicamente para ser la cosa más excitante que yo hubiese podido ver.

Me he fijado mucho en las caras que ha puesto, en la forma en que se ha movido cada parte de su cuerpo, en los sonidos que ha emitido. He notado cosas en ella que nunca antes había notado, y eso que pensaba que sabía todo sobre ella.

Verla estar disfrutando tanto, por tener dentro la polla de otro hombre , verla cambiar la expresión de su cara, ver su cuerpo temblar y retorcerse de placer. Verla sentir tan bien hizo que yo también me sintiera bien. Y verla así me excitaba como ninguna otra cosa me ha excitado.

De vez en cuando ella me miraba a los ojos. Era para ver como estaba yo: si disfrutaba, si estaba muy excitado, si me agradaba… Luego estaba otra parte que incluía la emoción de hacer algo socialmente prohibido, romper el tabú de lo prohibido y el exhibicionismo del momento, tanto por parte de ella como de la mía.

Y mientras todo esto sucede, siento que los celos y la inseguridad se acumulan en momentos. Cuando llegó al orgasmo, pensé ¿por qué conmigo no se corre tan rápido ni tan intenso?', ¿y si joder con otro le gusta mucho y luego ya no quiere conmigo? ¿y si se enamora de alguno que la joda bien?. Y mientras este fuego está ardiendo, al mismo tiempo no dejaba de pensar: "ella es tan jodidamente sexy". Y al mismo tiempo quiero que el macho la folle más fuerte, y al mismo tiempo que quiero que lo dejen y terminen de una vez, pero me doy cuenta de que estoy más duro que nunca, la quiero más que nunca, y en este momento ella es la cosa más sexy que jamás he visto.

Luego, cuando todo terminó, tuvimos sexo de recuperación. Un sexo salvaje, apasionado, anhelante, duro, intenso, y cuando terminamos, apenas pude esperar para hacerlo todo de nuevo.

lunes, 8 de diciembre de 2025

Cómo me siento cada vez que mi mujer me pone los cuernos.

 

CÓMO ME SIENTO CADA VEZ QUE MI MUJER ME PONE LOS CUERNOS

Es una sensación emocional que no es comparable a ninguna otra que haya sentido. Nada hay parecido a los sentimientos que tengo cuando veo o sé que mi mujer está follando con otro hombre.

Puedo sentir la angustia dentro de mi pecho… como un nudo de emociones hirvientes y agitadas. Todo en mí está centrado en mi mujer. Me convierte en un marido diferente y mejor. Sabe que ponerme los cuernos es la mejor manera de sacar cualquier cosa que quiera de mi… ya sean atenciones o regalos para ella.

Hace de mí lo que quiere, y todo se debe a que se acuesta con otros. Si la veo coqueteando, me excito… mi corazón late más rápido y la polla se me pone tiesa. Mi mujer se da cuenta cuando me mira para saber si la he visto coquetear. Ella me deja ver a propósito porque sabe que me voy a emocionar y excitar.

Si planea una cita, me lo dice. Me enciendo al instante y me emociono sexualmente por ella. Mis celos arden por dentro, y me siento traicionado, dolido, confuso, torturado. Sin embargo, a pesar de todo, mi erección es furiosa y mi excitación crece poco a poco. Si me dice que la vista y que elija yo la ropa, aumentan mis celos y mi nerviosismo. Elijo su ropa y la pongo encima de la cama. La observo mientras se desnuda, aunque hay veces que no me deja verla antes de meterse en la ducha. Observo a través del cristal mientras se limpia para otro hombre. Mis sentimientos gritan justo cuando sale del baño envuelta en una toalla. Si me lo pide la afeito cuidadosamente para su amante, para que esté suave y lisa cuando la toque. Luego la observo cómo se viste con la lencería que le compré.

La observo, con los celos ardiendo en mi estómago al verla sonreír al oír el claxon del coche. Él lo hace a propósito, tal y como le dijo mi mujer. Sabe que las cortinas se moverán y la gente en la calle mirará hacia afuera y la verá subiendo a un coche vestida para salir por la noche. Ella se dirige emocionada a la puerta para salir con su amante. Abre la puerta antes de girarse y lanzarme algo... sus bragas. La veo subir al coche y él la besa, luego se van.

Mi estómago se revuelve, me da vueltas la cabeza, el corazón me late con celos furiosos. Camino de un lado a otro por la casa vacía frustrado, con una ansiedad y una confusión que recorre todo mi cuerpo. Mis emociones arden intensamente, dejándome temblando y casi llorando de tormento. Pero la erección que late entre mis piernas, la humedad que siento en la punta de mi polla, dolorosamente hinchada. me dicen que estoy en el paraíso sexual...porque soy un marido cornudo que estoy en uno de esos momentos culminantes.. He aprendido que es la mezcla de sentimientos tortuosos y emociones desgarradas lo que me da tanto placer. El tormento puro de saber que mi esposa está disfrutando de una velada con un amante, seguida de una fantástica sesión de sexo... Esto es lo que sueña un cornudo como yo. Será una noche larga porque no podré apagar estos sentimientos hasta que vuelva a tener a mi esposa en brazos... O que el sueño me atrape si no vuelve.

Esta noche los dos vuelven a nuestra casa temprano. Oigo el coche llegar y cuando entran en la casa. Puedo oír sus besos y sus risitas mientras pasan por la puerta del salón y suben a nuestro dormitorio. Oigo la puerta cerrarse y me dirijo a la habitación de invitados de al lado. Puedo oir a los dos jugando y desnudándose. Los gemidos y risitas de mi mujer me indican qué parte de su cuerpo están tocando. Oí crujir la cama cuando ambos se tumban y más sonidos de besos llegan a mis oídos. Cierro los ojos para intentar imaginar lo que le estaba haciendo.

Escucho el inconfundible gemido que hace mi mujer cuando la están metiendo una polla muy grande. Conozco muy bien este gemido en particular. Mi mujer me había dicho que este chico estaba muy bien dotado, y el sonido no me extraña. Y sí, el sonido hace que los celos me atraviesen el cuerpo. Me viene la respiración con breves jadeos mientras mi corazón late con fuerza en el pecho. De hecho, los sonidos que hace suenan como si la estuviera haciendo daño, lo que supone que la polla es un poco grande para ella... Pero ese sonido se transforma enseguida en uno de placer cada vez que se la mete. Una especie de "¡NOOO!" … SÍ.. DIOS MÍO". Casi seguro que están jugando a que él se la mete un poco, se la saca y así una y otra vez hasta que se la mete entera.

Un par de veces escucho cómo su orgasmo la atravesaba mientras sus chillidos alcanzaban un crescendo. Mi pecho sube y baja y mi pulso se acelera con la angustia. Los celos por mi hermosa y sexy esposa atraviesan todo mi ser, casi destrozándome con su dolor. Escucho cómo los sonidos del amante se intensifican mientras claramente se acerca a su propio clímax. Puedo oír sus gemidos de placer y los fuertes gemidos de mi esposa mientras él embiste profundamente dentro de ella una y otra vez. Luego, tras un gemido profundo y largo de él y un grito agudo y luego silencioso de mi esposa... supe que ya han terminado.

Mis emociones finalmente me atraviesan y culminan en el éxtasis del cornudo. Un marido cornudo que luce la erección más dura que puede tener... una erección furiosa y palpitante, que delata que estoy muy excitado sexualmente.
Sí. Al final, disfruto toda esta experiencia. El subidón que se produce no se puede experimentar de ninguna otra manera.

Solo podían permitirme una pizca más de placer esta noche. A veces me piden que haga las tareas de limpieza con ella. No me decepcionó, oí a mi esposa llamarme por mi nombre... sabía que yo la escucharía. Entré y los encontré aún juntos en nuestra cama, sus piernas rodeando su espalda, sujetándolo profundamente dentro de ella, drenando hasta la última gota de su esperma. Se me quemó la cara y el estómago se me revolvió de envidia. La colcha fue tirada al suelo, las sábanas por todas partes. Ambos vieron mis lágrimas y luego mi pene erecto, que era evidente, y los dos se rieron de mí. Vi cómo su polla flácida se retiraba de mi mujer, aún de unos 15 centímetros de largo comparado con mis 9 cuando estaba completamente erecto.

Me arrodillé en el suelo frente a ella mientras él iba al baño y miré el sexo inflamado y hinchado de mi esposa. Sentí su mano en mi cabeza mientras me atraía hacia sí y yo hice el deber definitivo de usando mi lengua sobre su sexo sin filtro maltratado. Podía saborearle a él y a ella. Me atrajo más fuerte mientras yo la lamía y chilló cuando la llevé al orgasmo un par de veces más. Podía sentir mi erección palpitante contra la cama mientras daba placer a mi mujer, duro, dolorosamente fuerte... pero sin usar y sin necesidad... redundante. Este es mi lugar... Mi lugar definitivo para darle orgasmos a mi maravillosa esposa mientras ella es satisfecha por otro hombre, llena de su semilla.

Cuando estuvo contenta, me apartó y me dijo que él se quedaba a dormir. Dormí en la habitación de invitados y les escuché varias veces más cómo follaban. Me quedé tumbado sin poder dormir, con la erección furiosa toda la noche y con mi polla dolorida dentro de la jaulita, goteando abundantemente... emocionado sin esperanza de liberación... No quería dormir porque mi preciosa hotwife esta noche me ha convertido en un perfecto cornudo cabrón. Amo a mi mujer.

Talkies : Fotos y ocurrencias divertidas,

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