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miércoles, 24 de junio de 2026

Una ayudita de mamá.

 UNA AYUDITA DE MAMÁ.

El sonido de las olas y la brisa marina hacían que la tarde fuese perfecta en la costa. Elena estaba sentada bajo la sombrilla, untando protector solar a sus dos nietos. A unos metros, Lucía, la hija de Elena, conversaba animadamente con Mateo, un instructor de surf que había conocido hacía dos días.


Carlos, el marido de Lucía, observaba la escena desde la tumbona contigua a la de su suegra, con las gafas de sol puestas y sosteniendo un libro que apenas leía. Su pulso ya había comenzado a acelerarse al notar cómo la complicidad entre su esposa y el joven crecía con cada minuto.

Elena miró de reojo a su yerno y luego hacia su hija. Sabía exactamente qué hilos mover para que la tarde fuera inolvidable para todos, manteniendo la seguridad y el equilibrio familiar.

Lucía, cariño —llamó Elena en un tono suave pero claro—. Los niños ahora están entretenidos. Carlos y yo estamos leyendo. ¿Por qué no aprovechas este rato y acompañas a Mateo a ver las tablas de surf que te mencionó en el hotel? Carlos y yo nos encargamos de todo aquí.

Lucía miró a su madre con una chispa de intensa gratitud en los ojos. Sabía que esa sugerencia era la luz verde que esperaba. Se giró hacia su marido, regalándole una mirada cargada de deseo. Carlos le dedicó una sonrisa llena de orgullo y una sutil inclinación de cabeza, dándole su total aprobación en silencio.

Volveré en un par de horas, mamá. Gracias —dijo Lucía, antes de alejarse por el paseo marítimo del brazo de Mateo, rumbo al hotel.

Elena se acomodó en su tumbona, miró a Carlos y le sonrió con total naturalidad.

Tiene un gusto excelente, Carlos —comentó Elena en un susurro cómplice—. Ahora relájate y disfruta del sol. El plan está saliendo a la perfección.

La habitación del hotel estaba fresca. Mateo cerró la puerta tras de sí y, sin mediar palabra, tomó a Lucía por la cintura, acorralándola suavemente contra la pared. El deseo contenido bajo el sol de la playa estalló en un beso profundo y apasionado. Lucía enredó sus manos en el cabello húmedo del instructor, entregándose por completo a la intensidad del momento.

Mientras tanto, el calor de la tarde comenzaba a ceder. Carlos, con la mirada fija donde se alzaba el hotel, rompió el silencio con una voz tranquila.

A veces me sorprende lo natural que resulta todo esto ahora, Elena. Si me lo hubieran dicho hace un año, no lo habría creído.

La clave de la felicidad, Carlos, es aceptar quiénes somos sin el peso del juicio ajeno —respondió Elena—. El amor y el deseo no tienen un solo molde. Lo importante es que el molde que ustedes eligieron esté lleno de respeto y confianza.

En el hotel, el vestido de Lucía cayó al suelo de madera. Mateo la guio hacia la cama, recorriendo su piel bronceada con besos lentos que hacían que ella contuviera el aliento. Cuando Mateo se la metió, Lucía pensó en su marido e imagino que él también estaría pensando en ella. Ese pensamiento avivó su pasión y su excitación.

En la playa, Elena miró de reojo a su yerno, notando la respiración un poco más acelerada de Carlos.

Míralo como un regalo, Carlos —añadió Elena—. En este momento, Lucía está viviendo una aventura fantástica, pero a cada momento solo aumentan las ganas que tiene de volver, para que tú se la metas esta noche.

Tienes razón —asintió él, mirando a su suegra—. Gracias por ayudarnos a cuidar de lo nuestro.

Para eso está la familia, querido —concluyó Elena con una sonrisa cálida

La noche había caído por completo sobre la costa cuando Lucía regresó a la suite del hotel. Los niños ya dormían.

Carlos y Elena la esperaban en el balcón, disfrutando de la brisa nocturna. Lucía abrió la puerta.

—Hola —dijo Lucía, acercándose con paso lento.

Al escucharla, su madre y su marido, se fueron hacia ella y le le dieron un beso y un abrazo.

Estás radiante, dijo su madre. Señal de que te ha ido muy bien.


Fue increíble... he tenido cuatro o cinco orgasmos, pero todavía tengo ganas de que me folles tú —confesó a su marido—. Ya sabes que cuando otro me la mete, me entran muchísimas ganas de que me la metas tú.

Su madre se despidió y fue a su habitación.

—Todo lo que viví allá solo me dio más ganas de estar contigo aquí— dijo Lucía.

Los dos follaron con ganas. Cuando terminaron ella le preguntó : —¿Te gustó?—.

—Sí, muchísimo—. Contestó él.

¡Mira que bien!dijo ella. El jueves y el viernes Mateo va a estar aquí. Voy aprovechar para joder con él esos dos días. ¡Pollas como la suya se encuentran pocas! ¡No se puede desperdiciar una ocasión así!





jueves, 11 de junio de 2026

¿POR QUÉ DECIDÍ CORNEAR A MI MARIDO?

 

¿POR QUÉ DECIDÍ CORNEAR A MI

 MARIDO?


      Durante muchos años mi marido me comentaba con mucha frecuencia, cuando estábamos jodiendo, que le gustaría que follase  con otro y luego se lo contase. Otras veces me decía que le encantaría ver como otro hombre me metía la polla.  Yo no le daba mucha importancia a esos comentarios, los consideraba producto de su excitación sexual en esos momentos.

      Con el paso del tiempo esos comentarios ya no los hacía solo cuando estábamos jodiendo, sino en otras ocasiones. Yo no contestaba o si lo hacía era diciendo que una cosa era decirlo y otra hacerlo.

        A mí la idea no me convencía. Yo pensaba que cuando una persona quiere a otra no la comparte con nadie. Eso iba en contra de mis ideas de lo que debe ser un matrimonio, y que acostarme con otro arruinaría nuestra vida como casados.

Yo soy muy celosa, y esa propuesta podría ser un pretexto para que mi marido tuviese la vía libre para follar con otras mujeres.

Yo había cumplido ampliamente los 40 años y no estaba segura de que los hombres me encontrasen suficientemente atractiva.   Temía muchísimo llevarme una decepción.

Pero ¿por qué dije que sí? El motivo fundamental por el que comencé fue satisfacer el deseo de mi marido. Yo no había tenido ninguna experiencia sexual fuera de mi matrimonio y sentía cierta curiosidad en saber qué es lo que había ahí afuera y si realmente era tan divertido y gratificante como se decía. 


      Tuve mucha suerte al comienzo. Todo empezó de casualidad. Viendo una película porno en casa de mi mejor amiga empezamos a follar unos delante de otros pero cada cual con su pareja. Nos gustó tanto que repetimos, y en el cuarto encuentro me abrí de piernas y dejé que el marido de mi amiga me la metiera.

         En esta situación comprobé que mi marido estaba más preocupado e interesado en mí que en mi amiga. Antes de los encuentros hablábamos de la ropa que yo iba a llevar, de las bragas, del sujetador, etc. y me sugería que me luciese bien y permaneciese desnuda todo el tiempo que pudiese.

         Yo dejé que me la metieran a cambio de que él también jodiese a mi amiga, así no me podría reprochar nada. 


A partir de entonces yo me sorprendía cada día más al comprobar cómo le gustaba que le contase lo que había sentido cuando me estaban jodiendo y que cuanto más le contaba más se excitaba. También me di cuenta de que cuando estaba jodiendo con mi amiga estaba más pendiente de cómo me jodían a mí. Ahí me di cuenta que verme joder era lo más importante para él.

         Y a partir de ese momento empezamos poco a poco a comportarnos como una pareja cornuda. Mis ideas fueron cambiando progresivamente. Yo ahora pienso que tengo a mi alcance pasteles riquísimos y que sería una tonta si no me los comiera. ¿Qué tiene de malo para mí joder con otros hombres si me he dado cuenta que mi marido disfruta muchísimo con ello?

         Además he sentido y siento una gran alegría y satisfacción cuando veo como hombres guapos e inteligentes se encienden al verme, y como su polla se pone tiesa y dura cuando me desnudo, me tocan y me besan. Es como volver a los 18 ó 20 años pero con la sabiduría sexual de un adulto. Para mi autoestima esto ha sido absolutamente fabuloso. 



viernes, 1 de mayo de 2026

Las motivaciones de la esposa.

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sábado, 28 de marzo de 2026

Cosas de las que disfruta una esposa caliente


Cosas de las que disfruta una esposa caliente

Probablemente hay una variedad de razones por las que las mujeres quieren ser una esposa atractiva y una esposa caliente. Aquí hay 4 buenas razones.

Más necesidades cubiertas. Una de las cosas más importantes que les gusta a las esposas calientes de su tipo de relación, es que satisfacen más y de diferentes maneras sus necesidades, en las diferentes relaciones que tienen con su esposo y otras parejas sexuales y emocionales. Tener múltiples parejas le permite a la esposa, por ejemplo, tener la experiencia única de follar a un alfa, y sentir una gran intensidad con el sexo y sentir los orgasmos penetrantes que algunos machos proporcionan, al mismo tiempo que tiene experiencias sexuales placenteras completamente diferentes con su marido. A menudo, en las relaciones cornudas, hay una necesidad sexual que el esposo no puede satisfacer. El hecho de que otros hombres puedan satisfacer sus necesidades permite que la relación con el esposo sea más fuerte y amorosa.

Variedad sexual: La esposa que está en una relación cornuda puede disfrutar de una variedad sexual al poder tener relaciones sexuales con más de un hombre sin renunciar al matrimonio que ya está disfrutando. Estar en una relación amorosa y estable y seguir teniendo relaciones sexuales con gente nueva es un gran atractivo para la esposa caliente.

Libertad: Honestamente creo que esta es la razón principal: estar libre de las restricciones de la monogamia. Experimentar con múltiples socios, pero también libertad para cuestionar otras normas de nuestra sociedad. El pensamiento crítico no trata solo de cuestionar la monogamia, sino también de cuestionar otras cosas que a menudo se dan por sentadas, cuestionar y buscar qué hace que una relación entre un hombre y una mujer sea exitosa o si todas las relaciones deben seguir la misma plantilla socialmente prescrita.


Más amor: A los maridos puede no gustarles escuchar esto. Cuando mi esposa me dijo que estaba sintiendo amor por otro chico, fue un shock. ¡Nos metimos en esto por sexo! El hecho es que cuando dos personas están follando existe la posibilidad de una conexión emocional. Le dije que nunca se enamorase de ninguno de sus otros toros y me dijo que antes era demasiado exigente de lo que soy ahora y que ella no tenía esa libertad.
Mi esposa no siempre quiere variedad sexual con poca o ninguna participación emocional. No es su sexualidad. Le gusta tener una conexión con sus amantes a largo plazo, le encanta. También tiene la capacidad de tener relaciones amorosas y emocionales con más de una persona,
algo que todos hacemos y todos practicamos en nuestra vida. Simplemente estamos programados socialmente para que nos sea posible cuando se trata de amor y sexo.

Familia ampliada: Esta razón, probablemente, sea aterradora si eres nuevo en una relación abierta de esposa caliente. Fue aterrador para mí. Tener socios adicionales en los que confiar, puede expandir a la familia. El novio actual de mi esposa ha conocido a nuestros hijos, disfrutamos del tiempo como familia juntos. Mi esposa no es abiertamente cariñosa con él, pero es cercana. Mis hijos disfrutan de su compañía, y yo disfruto de su ayuda cuando él está cerca, y del factor travieso de saber que se folla a mi esposa. Leí un libro sobre tribus que crían niños juntos y cuánto más seguros están los niños al tener varios adultos que los cuidan. Me siento involucrado en su relación, él es el amante sexual dominante y yo soy el principal apoyo emocional. Me trae compersión. Siempre me ha gustado conocer a los hombres a los que a mi esposa le encanta follar y sentirme más cómodo siendo amigo de ellos y tenerlos como parte de nuestra vida que solo amigos de cama de los que no sé nada.

Aunque no es para todos, tenemos una gran relación amorosa llena de comunicación abierta y honesta y con un disfrute sexual alucinante. Estas son algunas de las razones por las que funciona para nuestra relación.



lunes, 26 de enero de 2026

Mi marido y yo, yo y mi marido.

 

MI MARIDO Y YO, YO Y MI MARIDO

Cuando paso una noche con alguno de mis amantes, puede ser duro para mi cornudo marido, reducido a esperar solo mientras otros hombres me llevan a las alturas del placer sexual, alturas a las que él nunca puede elevarme.

Durante años, mi esposo fue mi amor, y con quien había tenido la mejor follada en mi vida. Pero luego, animada por él, le puse los cuernos con un buen macho, y ahora ya no lo es, y nunca volverá a ser el mejor follándome, pero me llevó a lo mejor. Me llevó a los chicos que me llevan a donde él no puede, y puede consolarse y enorgullecerse de saberlo.

Ser un cornudo es literalmente humillante, él se siente humillado sabiendo que mi mayor placer y mi mayor deseo es que me la meta uno de mis amantes. Ser un cornudo es una experiencia desgarradora, rebaja su confianza en sí mismo como ninguna otra cosa podría hacerlo. Provoca sentimientos profundos sobre su insuficiencia, tanto si le gusta que le humille como si no.

Cuando follo a mi marido, sé qué esperar. Le conozco y sé cómo folla. Conozco las posiciones, la secuencia, cuánto tiempo va a pasar antes de que se corra y cuánto tiempo antes de que se duerma. Todo el mundo necesita variedad para mantener las cosas frescas y emocionantes, pero especialmente necesito la chispa de lo nuevo para mantener nuestro fuego encendido. Mi marido puede cambiar las cosas e introducir alguna variedad, puede hacer algo nuevo pero no puede ser algo nuevo, y es difícil cambiar las cosas lo suficiente sin parecer una novedad artificial. Mi marido está en otra dimensión a salvo. Es el hombre que deja los calcetines sucios en el suelo, deja la tapa del inodoro levantada, y el que me ha visto en sudadera sin maquillaje y con la regurgitación fresca del bebé decorando mi camisa. Es el que corre a la tienda a comprarme tampones.

Mis amantes están conmigo en mi momento más sexy. Nunca me han enfadado, ni me han dado trabajo, ni se han metido en una discusión conmigo. Mis novios, mis machos sólo me han tratado como la reina que soy, dándome toda la atención y la pasión, nunca se distraen con el fútbol, cuando necesito una polla. Los amantes son tabú, son frescos y nuevos, y me recuerdan lo hermosa y deseable que soy, de una manera que mi marido no puede. No importa cuántas veces me lo diga mi marido, no le creo como creo en lo que me dice un buen macho cuando voy a joder con él porque entiendo que mi marido "tiene" que decirme esas cosas.

El sexo con los amantes es diferente de cualquier cosa que mi marido pueda darme. No puede competir en los términos de un buen macho, pues el sexo con ellos es el sexo más caliente, salvaje y sucio que jamás tendré. El sexo con un buen macho es mejor que con mi marido.

Para mi los hombres se parecen a la comida. No solo anhelo carne, ¡mucha carne! Quiero que las diferentes texturas y condimentos trabajen juntos en mi paladar. Me gusta lo salado y lo dulce, pero no solo quiero uno, o lo otro, ni lo más salado, ni lo más dulce. Quiero que los sabores se mezclen juntos en mi lengua. Mis chicos pueden tener la mejor polla, me pueden llevar a unos orgasmos intensísimos e interminables en duración, pero una dieta de solo pollo, incluso el mejor pollo que existe, se vuelve insatisfactoria después de una semana entera y me deja vacía y con ganas de más.

Puede que mi marido no sea tan bueno como mis novios, no es un filete... pero es una hamburguesa y unas patatas fritas bastante pasables, y es por eso que, al final del día, todavía lo elijo. No es un gran follador, no es un macho impresionante, pero es mi cornudo.

Puedo tener tantos amantes como quiera, pero solo tendré un marido, un compañero, y mi cornudo es el hombre que me completa. El sexo con mi marido es exquisito de una manera que nunca podría ser duplicado. No hay sustituto para la conexión emocional, que representa mucho más que el acto real. ¿Están otros hombres mejor dotados? Sí. ¿Otros hombres tienen más resistencia? Sí. Mi marido me permite la libertad sexual de probar nuevas y excitantes parejas mientras vuelvo al sentido de familia, el apoyo de un matrimonio cariñoso y enriquecedor.





EN LOS CUERNOS NO HAY BESOS EN EXCLUSIVA

  EN LOS CUERNOS NO HAY BESOS EN  EXCLUSIVA Cuando planeábamos aventuramos en estos atrevidos juegos cornudos, una pregunta surgió de ...