miércoles, 8 de abril de 2026

¿Es posible nacer con una mentalidad cornuda predeterminada?

    A menudo me he preguntado si es posible nacer con una mentalidad de cornudo o predispuesto a llevar una forma de vida de pareja cornuda. Yo creo que sí, por lo menos creo que ese es mi caso.

Al crecer, mi hermana, que era un año más joven que yo, siempre me dominaba y casi siempre hacía lo que ella quería. Digo casi siempre porque no entendía por qué tenía que someterme a ella y a veces me rebelaba y me peleaba con ella, pero siempre terminaba pidiéndole disculpas y haciendo lo que ella quería. Fue así hasta el final de la escuela secundaria.

Otra de las cosas que también hacía era complacer a mi madre haciendo lo que me mandaba y comportándome como ella me decía que tenía que hacerlo. Nada me hacía más feliz que complacerla y obtener su aprobación. Parece que toda mi vida he estado poniendo a las mujeres de mi vida en pedestales y esforzándome en hacerlas felices.

Mi esposa tiene rasgos dominantes y eso fue por lo que me atrajo. Poco después de casarnos, ella salió sin mí una noche y no regresó a casa hasta después de la medianoche. Todos los indicios apuntaban a que ella había estado con otro chico jodiendo y hasta el día de hoy todavía estoy completamente convencido de que eso es exactamente lo que sucedió.

Cuando se metió en la cama, yo junto a ella, pensé en lo que había estado haciendo con otro hombre, y me puse tan cachondo que tuve que ir al baño y meneármela con la permanente idea de que había tenido la polla de otro chico metida profundamente en su coño. Ya no le pregunté más sobre lo que ocurrió esa noche, pero nunca se me fue la idea de que había follado con otro.


Poco a poco empezó con los coqueteos con amigos y otros hombres. Cada vez iba a más porque nunca la reproché nada, y cuando en una ocasión me preguntó si no me importaba que otros jugueteasen con ella, le contesté que no. Que me agradaba mucho. A partir de ahí, en nuestras noches de sexo, hablábamos de sus flirteos, yo me excitaba muchísimo y fallábamos estupendamente.

Pasado aproximadamente un año ella pasó abiertamente a ser la amante del ex marido de mi hermana con mi bendición.

No hay duda de que en mi mente yo soy un sumiso nato y cuando me puso los cuernos por primera vez supe que estaba excitado por ella y y que lo acepté porque era algo que ella quería hacer.

He hablado con otros maridos cornudos sobre este tema y más o menos hemos coincidido.


    Creemos que, hasta cierto punto, varios de nosotros nacemos con ciertos aspectos de nuestra personalidad que están "cableados"; o podría describirse como "preexistentes". Y lo que hace el ambiente y la sociedad en que vivimos es favorecer que esos aspectos salgan a relucir. En cuanto a este estilo de vida en particular, siempre hemos sido sexualmente sumisos. Siempre. En consecuencia, ser unos cornudos es un ajuste "natural".

En ocasiones ocurre algo en nuestra adolescencia o primera juventud que nos impacta de tal manera que puede que nos empuje a ser cornudos, o quizás haga que despierten fuertemente esos aspectos de nuestra personalidad que nos empujan a ser cornudos.


Uno de nosotros nos contó que creía que todo tenía que ver con su primera experiencia sexual, en la que perdió su virginidad con una mujer casada. Se volvía loco de excitación y de angustia pensando en que ella también estuviera durmiendo con su marido. Puede ser que esa fuerte mezcla de emoción y celos plantase la semilla de la que finalmente brotaron sus cuernos.

Otro cornudo me contó como en su adolescencia veía a sus padres joder sin que ellos se enteraran, y que lo que más le excitaba era ver como le entraba la polla a su madre. Esa imagen era la que el recordaba cuando se masturbaba. Cuando tuvo novia y empezaban a tocarse y luego a joder, la imagen de la polla entrando en la raja de su madre se sustituyo por la de una polla entrando en la raja de su novia. Verse en un espejo jodiendo con su novia primero, y su mujer después, era lo máximo. De ahí, pasar a querer ver a su mujer jodiendo con otro no había más que un paso, y no le fue difícil darlo.





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