IMAGENES
Yo estoy aquí, mirando a mi novia buscar un amante en la playa. Paso desapercibido y miro, que es lo que me gusta. Miro cada fin de semana.
En los fines de semana en que nos marchamos a otra ciudad, me encanta ver a mi esposa arreglarse en la habitación del hotel, sabiendo que dentro de unas horas voy a estar viendo como jode con el chico que ella haya escogido… Me excita mucho ver como se ajusta las braguitas y sobre todo me excito cuando me pregunta: ¿Crees que así estoy bien? A veces la polla me duele de lo dura y tiesa que se me pone, pero no me deja tocarla hasta después de que ha estado con otro.
Cerré mis piernas alrededor de su espalda, mis brazos estaban alrededor de su cabeza. Me golpeaba tan fuerte contra la cama, que podía sentir su polla en lo más profundo de mi coño. Metí mi lengua en su boca. Nuestras lenguas estaban luchando, estábamos intercambiando mucha saliva. Mi orgasmo fue muy intenso, pensé que me iba a desmayar; mi cuerpo temblaba de manera incontrolable, las lágrimas corrían por mi rostro. Podía sentir su polla cada vez más grande. Sabía que estaba a punto de correrse. Lo encerré tan fuerte como pude con mis piernas y puse mis manos sobre su culo.
Y esto es lo que me contó mi esposa en la cama cuando llegó al amanecer a nuestra casa.
Cuando entré en el restaurante vi que dos hombres diferentes estaban intentando ligar con mi esposa a la vez. Ella coqueteaba descaradamente con ambos. Nos miramos pero no nos saludamos ni hicimos ningún gesto del uno para con el otro. Yo no quería interferir ni en su conversación y menos en su posible decisión. Así que tomé asiento en una mesa cercana para escuchar lo que pudiese y disfrutar de verla a ella y su coqueteo. Lo mismo me daba que se fuese con uno u otro, tampoco me importaba mucho que se fuera con ambos a la vez, y así fue como terminó.
Los dos teníamos ganas de que jodiera con un buen macho de color que tuviese una gran polla. Por fin encontramos uno de su gusto. Este joven macho se la metió bien metida, ella estaba en el mundo del puro placer. La jodió en todas las posiciones imaginables y todo su cuerpo temblaba por los intensos orgasmos que tuvo. Ella quería más, yo también quería más y el joven macho también quería más. Ella emitía un constante suspiro mientras el chico se la metía hasta los cojones, suspiros que no cesaron mientras la tuvo dentro. Todo acabó con un intenso orgasmo por parte de los dos, y con mi polla que casi revienta.


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