CUANDO LA ESPOSA ESTÁ
EMBARAZADA
Cuando mi esposa se quedó embarazada de mí, seguía estando buenísima, y continuamos con nuestro estilo de vida cornudo.
Claro, esto solo se puede hacer siempre que todos estén muy limpios, libres de enfermedades que puedan afectar a la madre y al futuro bebé.
Es cierto que yo, como marido y padre del futuro bebé, estaba un poco incómodo y con recelos al principio, pero mi mujer me animó a reconsiderarlo, y me animó porque ella estaba sexualmente muy excitada durante su preñez, algo que suele ser muy frecuente entre las mujeres, así que hablamos con su amante habitual, le expusimos las condiciones de salubridad, él las aceptó, y todos tan contentos.
Ella continuó follando con su amante durante todo el embarazo, lo cual fue genial, ya que como estaba embarazada no utilizaban condones, lo que significaba que siempre terminaba con una buena carga de leche en su coño. En toda esa temporada me hice limpiador profesional del coño de mi mujer. ¡Qué gusto nos daba a los dos durante esas sesiones de limpieza!
También, dado que su deseo sexual aumentó bastante, el macho estaba muy complacido ya que normalmente follaban de cuatro a cinco veces por semana, incluso cuando ya tenía una buena barriga. El amante nos confesó que a él le excitan mucho las mujeres embarazadas, sobre todo cuando ya se les nota bien la barriga.
Normalmente yo estaba presente en casi todas las ocasiones en que follaban, pero alguna vez estaba en el trabajo y recibía un mensaje o una llamada de mi mujer diciendo que estaban los dos en casa para follar, porque a ella le habían entrado unas ganas locas de que se la metieran, y en vez de masturbarse había llamado a su macho, este podía ir, y así ella se quedaba totalmente satisfecha.
En los primeros meses el macho se la metía de lado o a estilo perrito, sin metérsela toda entera por miedo a que pudiese dañar al feto. Y siempre se la metía muy despacio sin que ella sintiese ninguna molestia.
Ella me agradecía muchísimo por dejarla follar sola, pues de esa forma podía tener todo el sexo que le apetecía.
A medida que aumentaba su barriga parece que aumentaba su deseo sexual y ella empezó a montarse encima de él, follando a estilo vaquero.
Yo creo que cuando tenía bastante barriga su coño iba dilatándose y la polla cada vez la entraba más, y ella tenía unos orgasmos increíbles.
Yo casi no me lo podía creer, pero llegó un momento que la polla le entraba enterita, solo quedaban fuera los huevos, era como si ella estuviese sentada encima de ellos.
Ella, para que yo disfrutase más, cuando iba a follar y yo iba a estar viéndola, se ponía una pegatina de mujer caliente sobre una teta, pues sabe que eso me excita mucho.
Tengo que reconocer que fue una experiencia enormemente hermosa y muy satisfactoria para todas los que participamos de una manera o de otra.
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