¿POR QUÉ DECIDÍ CORNEAR A MI
MARIDO?
Durante muchos años mi marido me comentaba con mucha frecuencia, cuando estábamos jodiendo, que le gustaría que follase con otro y luego se lo contase. Otras veces me decía que le encantaría ver como otro hombre me metía la polla. Yo no le daba mucha importancia a esos comentarios, los consideraba producto de su excitación sexual en esos momentos.
Con el paso del tiempo esos comentarios ya no los hacía solo cuando estábamos jodiendo, sino en otras ocasiones. Yo no contestaba o si lo hacía era diciendo que una cosa era decirlo y otra hacerlo.
A mí la idea no me convencía. Yo pensaba que cuando una persona quiere a otra no la comparte con nadie. Eso iba en contra de mis ideas de lo que debe ser un matrimonio, y que acostarme con otro arruinaría nuestra vida como casados.
Yo soy muy celosa, y esa propuesta podría ser un pretexto para que mi marido tuviese la vía libre para follar con otras mujeres.
Yo había cumplido ampliamente los 40 años y no estaba segura de que los hombres me encontrasen suficientemente atractiva. Temía muchísimo llevarme una decepción.
Pero ¿por qué dije que sí? El motivo fundamental por el que comencé fue satisfacer el deseo de mi marido. Yo no había tenido ninguna experiencia sexual fuera de mi matrimonio y sentía cierta curiosidad en saber qué es lo que había ahí afuera y si realmente era tan divertido y gratificante como se decía.
Tuve mucha suerte al comienzo. Todo empezó de casualidad. Viendo una película porno en casa de mi mejor amiga empezamos a follar unos delante de otros pero cada cual con su pareja. Nos gustó tanto que repetimos, y en el cuarto encuentro me abrí de piernas y dejé que el marido de mi amiga me la metiera.
En esta situación comprobé que mi marido estaba más preocupado e interesado en mí que en mi amiga. Antes de los encuentros hablábamos de la ropa que yo iba a llevar, de las bragas, del sujetador, etc. y me sugería que me luciese bien y permaneciese desnuda todo el tiempo que pudiese.
Yo dejé que me la metieran a cambio de que él también jodiese a mi amiga, así no me podría reprochar nada.
A partir de entonces yo me sorprendía cada día más al comprobar cómo le gustaba que le contase lo que había sentido cuando me estaban jodiendo y que cuanto más le contaba más se excitaba. También me di cuenta de que cuando estaba jodiendo con mi amiga estaba más pendiente de cómo me jodían a mí. Ahí me di cuenta que verme joder era lo más importante para él.
Y a partir de ese momento empezamos poco a poco a comportarnos como una pareja cornuda. Mis ideas fueron cambiando progresivamente. Yo ahora pienso que tengo a mi alcance pasteles riquísimos y que sería una tonta si no me los comiera. ¿Qué tiene de malo para mí joder con otros hombres si me he dado cuenta que mi marido disfruta muchísimo con ello?
Además he sentido y siento una gran alegría y satisfacción cuando veo como hombres guapos e inteligentes se encienden al verme, y como su polla se pone tiesa y dura cuando me desnudo, me tocan y me besan. Es como volver a los 18 ó 20 años pero con la sabiduría sexual de un adulto. Para mi autoestima esto ha sido absolutamente fabuloso.





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