Una vez que se comienza en el mundo de los cuernos, ¿hay vuelta atrás?
Después de que comienza el proceso de los cuernos, ¿es posible que la esposa vuelva a sentir una atracción normal por su marido?, ¿o siempre lo verá como sumiso y quizás menos atractivo que los otros hombres con los que se acuesta?
Mi ex me dijo que no podía verme de la misma manera una vez que me había visto someterme a ella. Siempre sintió que querría a otros chicos y cuestionó si eso era bueno para una relación. Por eso decidió terminarla.
Los cuernos deberían acercar al marido y a la mujer como pareja, a no ser que la intención del marido sea llevarla a los brazos de otro hombre y luego alejarse él. El marido le da el regalo de explorar completamente su sexualidad y amarla por ello y ella le da el regalo de compartir sus encuentros con otros hombres y alimenta su necesidad de verla con otro hombre mientras follan. Ella le da intensos sentimientos de celos, le ocasiona endurecimiento de la polla y una gran excitación. Acto seguido la pareja se reúne después, se reclaman mutuamente y profundizan en su vínculo juntos.
Ella puede humillar a su marido diciéndole como el amante la tiene más grande y folla mejor, si eso es lo que el marido quiere. Ella puede limitarle el sexo a la masturbación, o a las mamadas, solo si eso es lo que él quiere, pero en el fondo, ambos deberían sentirse muy agradecidos de que se hayan dado este regalo y los dos deberían sentirse más enamorados el uno del otro.
El cuidado posterior y contarse como se han sentido después de cada encuentro, es muy importante para verificar si cada uno está obteniendo lo que quiere de esta situación; si no es así háblelo y cambie los límites que deberían regir este tipo de vida. Se puede agregar o quitar cualquier aspecto, siempre que ambos estén totalmente de acuerdo. Si uno u otro quiere detenerse, no debería ser un problema para ninguno de los dos. Siempre se tendrán esos recuerdos de los encuentros que ambos tuvieron. Después de todo, esto fue para mejorar su relación, no para destruirla. Hay que tener presente que una vez que la esposa le ha puesto los cuernos al marido, ya nadie se los puede quitar.
La posibilidad de terminar una relación cornuda es diferente para diferentes parejas. Seguro que algunas parejas pueden terminarla con tanta facilidad como se apaga un interruptor de luz y nunca vuelven a pensar en ello, y para otros la experiencia ha cambiado permanentemente la forma en que piensan el uno del otro, para bien o para mal.
Hay parejas que tratan este tema antes de empezar con el estilo de vida cornudo. Pero no llegan a ningún acuerdo sobre una posible fecha de finalización. En lo que casi siempre están de acuerdo es en que, a priori, no hay ninguna razón para detenerse nunca. Mientras ella quiera tener sexo, follará con otros hombres.
Es frecuente que uno de los dos miembros de la pareja, o los dos, tengan miedo antes de la primera cita del juego. Les preocupa que la esposa, al estar con otros hombres, cambie sus sentimientos hacia su marido. Si se ha hablado seria y sinceramente sobre el tema, eso no ocurre.
¿La pareja se ve de manera diferente a cuando comenzaron a salir? Claro. Cuantos más años en el estilo de vida, la pareja más ha cambiado. En una visión amplia de su vida juntos, los cuernos no son realmente tan significativos. Es uno de los innumerables elementos de sus vidas, pero es un elemento más. El marido nunca dejara de ser un cornudo a los ojos de su mujer. Del mismo modo, ella siempre será una puta para su marido. Ambos han desnudado sus almas el uno al otro, y esa vulnerabilidad ha infundido su amor incluso en los actos sexuales más depravados, y también ha infundido perversión y erotismo incluso en sus actos sexuales más sencillos. La pregunta no es "¿Podemos volver alguna vez?" Es "¿Por qué querríamos hacerlo?"
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Mi esposa y yo hemos hablado sobre este tema varias veces, y de una manera extraña es uno de mis temas favoritos.
"¿Te
detendrías si te lo pidiera?" Mi esposa tiene dos formas de
responder a esta pregunta, pero ambas conducen a la misma
respuesta.
La primera es una respuesta llena de burlas, en un
escenario en el que estamos juntos en el sofá o en la cama y ella
comienza a burlarse de mí diciendo que no, que no va a parar. Ella
susurrará en un tono bajo y sensual que le encanta hacer un cornudo
de su marido y que nunca dejará de engañarlo.
La
segunda respuesta es su respuesta seria: que en última instancia
sigue siendo un no. Ella dice que si algo dramático cambiara
conmigo, de forma que yo ya no disfrutara de los cuernos, ella sería
sensible a ello y me daría prioridad a mí y a mis sentimientos;
Ella dice que dejaría de ver amantes con regularidad. Pero hay una
advertencia: después de 15 años de total libertad sexual, ella dice
que no cree que detendría de golpe, y que yo tendría que asumir la
responsabilidad de habernos metido por este camino.
Le gusta
tener la opción y la libertad de acostarse con quien quiera y, en lo
que a ella respecta, continuaría ejerciendo esa opción a su entera
discreción. Tal vez ya no me lo contaría si supiera que ya no me
gustaba, pero dice que tiene pocas dudas en su propia mente de que
todavía disfrutaría de una aventura si se presentara una
oportunidad.
Disfruto de ambas respuestas, pero realmente prefiero la segunda. Eso es porque me ha recalcado a través de una explicación detallada, cómo he perdido el control de esta situación. Es evidente de cuánto ha llegado mi esposa a disfrutar de nuestro estilo de vida. Puede que disfrute de este fetiche y puede que lo hayamos comenzado por instigación mía, pero en la actualidad ella lo ha hecho suyo. Ella, por supuesto, disfruta en complacerme y hacerme feliz, pero lo está haciendo en este momento tanto por darme gusto a mi, cómo porque obtiene su propio disfrute de ponerme los cuernos.
Hace unos años, al final de una de esas conversaciones serias, lo resumió diciéndome: "Serás un cornudo por el resto de tu vida".
En este momento, estoy seguro de que tiene toda la razón. Hace tiempo que hemos perdido la cuenta de la cantidad de hombres que me han puesto los cuernos, y este noviembre cumplirá 15 años en el estilo de vida.
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Después de que nació nuestra segunda hija, mi esposa se sometió a una ligadura de trompas. Luego, 17 años después de no ver ni saber nada de un antiguo novio de la escuela secundaria, su padre le envió una carta de él dirigida a la casa de sus padres. La carta explicaba que se había divorciado recientemente y quería volver a familiarizarse con ella llevándola a cenar. Entonces, le dije que fuese a la cita, creyendo ingenuamente que si tenían relaciones sexuales, sería una y nada más.
Se fue a su primera cita a las cinco de la tarde de un viernes por la noche y regresó a casa a las cinco de la mañana del sábado. Entonces, la semana siguiente, mientras yo estaba en el trabajo y nuestras hijas estaban en la escuela primaria, de lunes a viernes, follaban todos los días, al menos dos veces al día. Tenía una polla más grande y más resistencia que yo. Ella sólo tenía un orgasmo conmigo, sin embargo, tenía varios orgasmos con él. Se volvió adicta al sexo con su antiguo novio.
Me contó que él llenó todos sus agujeros con semen y ella no tuvo que preocuparse por quedar embarazada. Una vez que se abrió la caja de Pandora, no había forma de cerrarla y durante los dos siguientes años, tuvimos que mentir a nuestras hijas y a su madre, que vivía con nosotros, para justificar como ella salía con amigas para un fin de semana fuera de la ciudad, y como salía un viernes por la noche temprano y volvía el sábado por la mañana pues había bebido mucho y no podía conducir, y mil mentiras más hasta que se convirtió en mi ex.
Ella lo folló más veces en dos años de lo que ella y yo follamos en los años anteriores que estuvimos casados y que tardó en volverse a encontrar con su exnovio
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Mi mujer y yo somos una pareja de cornudos ideal. Todo el mundo tiene ritmos sexuales diferentes y lo nuestro combinado es esto. Somos una pareja dedicada desde hace muchos años a esto.
Hemos estado en el estilo de vida swing, luego en el intercambio de parejas, pero poco a poco nos hemos inclinado hacia la búsqueda de novios para ella, hasta el punto en que ya no buscamos intercambios de pareja. Tener novios y amantes es lo que realmente excita sexualmente a mi esposa y es un sobrealimento para nuestra relación como pareja, no solo en el aspecto sexual, sino en todos los aspectos en general.
No creo que renunciemos hasta que seamos tan viejos que no podamos físicamente. Como me ha dicho, una vez mi mujer “un cornudo siempre es un cornudo”.




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